martes, 21 de febrero de 2012

La guerre est déclarée.

La guerre est déclarée.

Trailer subtitulado al inglés.

Crítica.

Asquerosamente triste. Espantosa. Desagradable. Tortura insoportable y asfixiante. Inconmensurablemente dolorosa. Tan seca y horrible como una mala noticia en un día feliz, como una bofetada en medio de la fiesta, y paradójicamente, como la llovizna en una tarde de paseo. Valérie Donzelli dirige, escribe y protagoniza (literalmente) este drama sobre el destino y la predestinación, en un trasfondo trágico, así como sobre la incertidumbre y el tiempo. Bebiendo de películas hermosas y únicas, mezcla géneros de forma explosiva, camina con valentía sobre la superficie de aguas turbulentas apenas rozándolas, buscando el lugar exacto para zambullirse en un final hermoso. Y quizá, su más grandiosa virtud, la más insólita entre los cánones artísticos (clásicos), es que no habla a través de la poesía, sino a través del sufrimiento. Maneja el lenguaje a través de las heridas abiertas y supurantes.

Recursos cinematográficos variados vuelcan su danza en el andar inestable de dos jóvenes condenados. No de nacimiento, por lo visto, sino por su encuentro. Matt Damon y Emily Blunt en “Agentes del destino” logran sacar a flote una relación imposible, que no está escrita en los libros que rigen el mundo. Acá, los contemporáneos Romeo y Julieta, sin la magia parisina (ni los balcones de Verona) saben a qué se exponen desde el primer momento. Al manifiesto de los dioses, a una posible tempestad de tiempos indefinidos. Pero el amor es más fuerte, y así, todos los sentimientos puramente humanos que florecen (y se marchitan) a lo largo de la obra. Reacciones totalmente discutibles desde nuestro lugar, como simples espectadores, pero no como personajes conscientes de la desesperante sensación de perderlo todo. Digamos que a Valérie Donzelli quizá puedan criticárseles muchas cosas, aunque en mi caso prácticamente nada, pero jamás la franqueza con la que habla. Sus criaturas, hablando en términos de dirección y sin olvidar que ella es una de éstas sin verse ajena a las circunstancias, están dotadas de contradicciones, pero también de una fortaleza envidiable. En una situación límite, donde tratan de buscarse soluciones a través de un orden inducido por el ser humano, distintas posturas se ven enfrentadas con gran fuerza. Después de todo, estamos hablando de dos personas al límite, y que tratan de dibujarse un camino por el que puedan caminar seguros, ignorando que a fin de cuentas reina la incertidumbre.

Este gran drama con acertadas pinceladas de humor sabe manejar los tiempos. Durante la primera hora, esta declaración de guerra (que es una de tantas: una batalla más, que junto a la de Estados Unidos e Irak, forman la guerra del día a día) avanza a pasos largos, está narrada de forma moderna, realista y honesta. Luego, la prudencia, cuando el acostumbramiento va enseñándoles poco a poco el rumbo. Deja de acelerar tanto y va, a un ritmo normal, contemplando lo bello de la vida, lo bello de la libertad, lo bello del amor. Por momentos musical, por momentos comedia, por momentos tragedia, “La guerre est déclarée” extrae la magia de “Ricky” de François Ozon, el romance ambiguo y sereno de “Copia Certificada” de Abbas Kiarostami, el espíritu y el brillo de “Rumba”, de Dominique Abel, Fiona Gordon y Bruno Romy. Uno puede decir que “roba” más de lo que construye, seguramente los mismos que alaban las buenas adaptaciones y no ven más allá de un simple hurto al talento ajeno. Después de todo, talento es mezclar estilos y trabajos tan distintos, darles coherencia y una historia que los contenga sin debilitarse en las instancias cruciales. Un punto a favor de esta enorme película: es que es fanática, crítica y rebelde simultáneamente. Y sobre todas las cosas, de todas las películas que he nombrado anteriormente (buenas, flojas, excelentes), saca lo mejor.

Puntuación: 10/10 (Sobresaliente)