sábado, 25 de febrero de 2012

Paradise lost 3: purgatory.

Paradise lost 3: purgatory.

Trailer en su versión original.

Crítica.

Salvando las distancias, “Paradise lost” se dedica a desentrañar un caso atascado en la nada, o lo que es peor, en la falta de justicia, así como lo hace el muy buen documental “El rati horror show”. La diferencia fundamental entre uno y otro no es su calidad, pues ambos son notables trabajos dentro de sus respectivos estilos a la hora de presentarlo, sino el modo de trabajar con el contenido. Mientras que en la producción argentina seguimos paralelamente la investigación a través de su director, quien nos muestra cuáles son las falencias del sistema judicial a la hora de emitir un veredicto errado (al menos, insisto, según las evidencias expuestas), en “Paradise lost 3: purgatory” se nos sugiere constantemente que algo anda mal (los directores no estudian pruebas, sino discursos y testimonios).

En un punto culminante de sus vidas, algunos de los tres acusados (creemos que injustamente, según las pruebas y los testimonios) dicen frases como “no es perfecto” o “no es justicia”, refiriéndose a las maniobras, quizá tramposas, con las que se manejan los jueces. Todo el conjunto, que demuestra constantemente cómo puede orientarse para otro lado un testimonio, cómo pueden manipularse pruebas trascendentales, está plagado de momentos donde la crítica domina el escenario sobre la acción misma. Y, como tercer parte de una saga, intenta aportar algo nuevo a una situación que refleja la parálisis del caso. Si algo debe criticársele a esta nueva entrega, que no deja de ser buenísima, es que nos pone demasiado a tono con la historia. Y cuando digo demasiado, es demasiado: invierte demasiado en hablar del pasado, ya trabajado en las anteriores entregas (está bien hacer una introducción, un epílogo, pero no abusar del tiempo) sin dejarle tanto espacio al presente (que sin lugar a dudas es el que trae importantes novedades al espectador).

Dividida en tres capítulos, una introducción o prólogo y un epílogo, “Paradise lost 3: purgatory” sabe plasmar artísticamente, y hasta con un poco de humor, esa faceta rebelde y oscura que, presuntamente, es la que ha llevado a tres sujetos comunes y corrientes tras las rejas durante casi dos décadas. Metallica contribuye un poco, y la película hace el resto. Nunca perdiendo la seriedad o la gravedad del asunto, que es clave para permanecer atados al curso de los acontecimientos durante dos horas. Y, por sobre todas las cosas, arrojando las palabras justas para generarnos una ligera sensación de furia e impotencia. Desde lo personal, para que un buen documental de carácter crítico tenga efecto, esa es la primera sensación que debe causar sobre el espectador. Y también la última.

Puntuación: 7/10 (Notable)