miércoles, 14 de marzo de 2012

El perfecto asesino.

Léon.

Trailer en su versión original.

Crítica.

La ganadora del Oscar Natalie Portman ha nacido alguna vez, sí, y su carrera ha quedado marcada por siempre gracias a su estupenda personificación de niña intrépida y golpeada en “El perfecto asesino”, un drama de acción que chorrea sangre por todos lados, como suelen serlo las producciones francesas. Ningún país maneja tan bien la hemoglobina como Francia, motivo por el cual muchas de sus producciones pueden resultar impresionables. Sin embargo, las bromitas de la que hoy critico pueden edulcorar bastante la situación. En contraste con, claro, un inmenso Gary Oldman, que compone uno de esos villanos que hoy son agradables por lo malos, pero que ayer han sido motivo de bronca para muchos espectadores. Y completa el elenco un Jean Reno haciendo tan bien lo que siempre hace: sostener un arma, recibir balazos y matar gente. Casi quince años más tarde, en “El inmortal”, sigue haciendo lo mismo.

Para muchos, “El perfecto asesino” ha definido una década. Creo que es una opinión bastante descabellada, y que nadie ha sabido justificarla del todo. Primero, porque no tiene la relevancia de una obra revolucionaria o transformadora; segundo, porque no tiene un estilo puro, sino que mezcla un estilo pop con una narración clásica; tercero, porque la década ha sido muy superior a esta película. En síntesis, no define una década porque es mala, y la década es bastante buena. Obras maestras hay muchas, y todas han sabido captar la esencia de tiempos que Leon, ese emblemático personaje oscuro y justo, no ha imitado. Aún así, es un esfuerzo por emular los aires de suspenso clásicos, más lejos de sus objetivos expuestos, pero más cerca de lo aceptable que de lo catastrófico. Por otro lado, cabe aclarar que gran parte de sus fallos tiene que ver directamente con el guión, que es bastante malo. Personajes chatos que sus intérpretes saben sacar a flote, diálogos imbéciles y típicos (que casi más parecen un homenaje que un error, aunque el destino de la historia descarta la primera probabilidad) así como situaciones demasiado fantasiosas.

Aparte de hacerse cargo del guión, Luc Besson es el director de “El perfecto asesino”. Pese a que no hace un trabajo memorable, que sí ha logrado en otras películas más sencillas y menos aparatosas, es de las cosas a destacar. Sorprende, eso sí, que no haya reconocido los propios errores del guión, incluso como director. Pero si ponemos en una balanza las cosas malas y las cosas buenas, la dirección hace mucho peso. Le da calidad artística, más allá de las dimensiones que pueda tener la historia. Es como si primero tuviésemos la textura y después el soporte: de alguna forma, Besson ha confiado demasiado en su talento, que no exhibe particularmente acá, pero que sí ha demostrado con argumentos de mayor madurez, complejidad, retratados en la década pasada.

Puntuación: 4/10 (Regular)