lunes, 9 de abril de 2012

La fée.

La fée.

Crítica.

Después de la escandalosa comedia “Rumba” llega “El hada”, lo más reciente de los siempre interesantes Fiona Gordon, Bruno Romy y Dominique Abel. Con un estilo bastante similar (el del “blooper”), narra la historia de un conserje cuya vida da un vuelco cuando se cruza en su camino una particular mujer que dice ser un hada. Él se enamora casi de inmediato, y cuando desaparece, la busca. Es la lucha de dos inadaptados por encontrarse y encajar, entre ellos y en el mundo. Repleta de una luminosidad penetrante, un carisma innegable de los actores/directores y una extraña belleza en las exageraciones, esta coproducción entre Bélgica y Francia es una alternativa a las comedias de siempre: con situaciones de locura ilimitada, de risa asegurada y un final raro pero complaciente. No es para dejarla pasar, aunque tampoco para morir por ella: es todos los adjetivos que se le puedan atribuir a una comedia ingenua, aunque sin las exageraciones que su argumento propone.

Es difícil juzgarla después de “Rumba”, pues las comparaciones son casi inevitables. Y el problema de “El hada” es que la anterior es mejor. Hay cierta repetición en la forma del humor, aunque no es constante; también hay menos gracia y menos humor negro; una mayor duración que incuestionablemente la perjudica. Pero, dado su evidente bajo costo y el gran corazón (uno intuye que deben divertirse mucho en el rodaje), uno acaba considerándola una tierna obra menor. De esas como “Bagdad café”, que son chiquitas y te alegran inmensamente. Para un domingo a la tarde, tal vez, pero que seguramente será un gran domingo.

Mención aparte merece Fiona Gordon. Sin lugar a dudas es quien se lleva los mejores momentos. Ya sea por las situaciones que atraviesa su personaje (hay una escena con píldoras que te hace reír hasta el final de la película), por su gracia o por sus expresiones faciales y corporales, hace de su personaje algo inolvidable. Aunque el elenco, que no es demasiado numeroso, hace bien su trabajo. Logran que uno digiera esta comedia con una sonrisa, y que se ría de sí mismo, de la especie humana y también de las hadas. El mensaje no es demasiado alentador, en cierto modo, pues es similar al de “El ilusionista” de Chomet, pero la película sí. Una explosión de alegría en esta talentosa obra de tres directores que, con el tiempo, seguramente hallarán su lugar en el cine reconocido, y no en el invisible. Por el momento, para que la disfruten los que saben buscar…

Puntuación: 6/10 (Buena)