martes, 11 de septiembre de 2012

Un año sin amor.

Un año sin amor.

Crítica.

“Un año sin amor”, ganadora de varios premios internacionales, es la ópera prima de Anahí Berneri, conocida por su rol de directora en el drama “Por tu culpa”. Está basada en los diarios de su protagonista, Pablo Pérez, a quien da vida un gran actor de teatro como Juan Minujín, ahora parte del elenco de un unitario televisivo, “Tiempos compulsivos”. En estos diarios, escritos hacia el año 1996, Pablo Pérez cuenta su vida durante un año, su imposibilidad de amar y ser amado simultáneamente, cómo debe lidiar con su enfermedad, el sida, y el modo en que golpean su vida sus frecuentes prácticas sadomasoquistas en un club nocturno, gracias al cual parece poder seguir en pie.

Esta película atormenta ya que, en los tiempos en que está ambientada, la enfermedad no es algo fácil de superar. Mejor dicho: no, no se supera, ni ayer, ni hoy, pero son tiempos donde se van probando nuevos medicamentos, y donde se lucha por hallar una cura. Y Juan Minujín consigue impregnar en su físico esa sensación de dolor, de sufrimiento. Lo más interesante de “Un año sin amor” parece ser eso: la degeneración y regeneración de su cuerpo a lo largo del año 1996. Logra transmitirnos esa claustrofobia, por hallarse encerrado en un cuerpo que no le está respondiendo como quiere. Gran actuación de un muchacho que debe ser más popular de lo que es actualmente, porque sabe cómo encarar personajes ricos como el de Pablo Pérez, al que le da los matices justos para hacerlo atractivo ante nuestros ojos.

Sin embargo, uno se queda con ganas de más en todos los sentidos de la palabra. Casi todos los secundarios que aparecen a lo largo de la película, de breve duración, no tienen una conclusión dentro de ella. En otras palabras, no aportan absolutamente nada. Sí aporta el interjuego entre los personajes principales, uno que reaparece sobre el final a cerrar un trabajo emocionalmente pobre, que se limita a experimentar con el cuerpo y la psiquis del protagonista. Tras acabar de verla, no me deja ninguna sensación. Y es curioso, porque considerando todo lo que ha debido atravesar Pablo Pérez, incluyendo un complicado sistema de salud, podría habérsele sacado jugo por cualquier lado. También curioso, porque la voz en off presente a lo largo de la obra da esa idea de “diario”, y nos hace cuestionar la necesidad de adaptarlo a la gran pantalla. ¿Qué más aporta a una interesantísima historia de vida? Por lo demás, gran trabajo de la directora en la construcción de escenas en el club “leather”, prueba de que el cine argentino es grande en calidad estética.

Puntuación: 3/10 (Mala)