viernes, 11 de enero de 2013

Bernie.


Crítica.
[“Bernie”, R. Linklater – 2011]

Richard Linklater, el director de “Antes del amanecer”, “Antes del atardecer”, “Tape” y “Escuela de rock”, nos trae “Bernie”, la historia sobre el director de una funeraria, un sujeto con múltiples funciones en la pequeña población de Carthage, Texas. Oficia las misas de difuntos, vende ataúdes, prepara cadáveres, canta como los dioses, y es además un gran amigo de las viudas del pueblo, un respetuoso donjuán, presuntamente homosexual, sin malas intenciones. Para el pueblo, es el mismísimo Dios, un tipo intachable y perfecto, tan amable y generoso con la comunidad, que es imposible reprocharle algo. Pero las cosas están por írsele de las manos tras conocer a una viuda apática y malvada, interpretada por la veterana Shirley McLaine,
Suena extraño, al referirnos a un director de vasta filmografía, decir que “Bernie” es su mejor trabajo hasta la fecha, pero lo es. Sin ser exageradamente bueno, es una comedia negra inteligente, que narra además un hecho real. Haciendo uso y abuso del testimonio como forma narrativa, donde cada uno de los vecinos del pueblo, acota, sentencia y comenta. Por supuesto, cada uno tiene sus motivos, su historia personal, y en base a ella juzga y opina sobre Bernie como personal y como profesional. Es un recurso que hace más amena y realista la historia, pero su exceso puede llegar a jugarle una mala pasada: después de todo, cualquier tipo de exceso siempre acaba perjudicando. Lo bueno, es que es un recurso que le da ritmo y seriedad a lo que está contando. Tiene muy buenos chistes (como Freezing Miss Daisy), y lo más gracioso, es que no son parte de una rutina de humor fácil y tonto, sino que están bien pensados. Hacen que “Bernie” no se pierda en la montaña de comedias estándar, y la eleva. Así como “El desinformante” de Soderbergh usaba la comedia negra, o cualquier película de los Coen, Linklater hace lo suyo y entrega la obra más notable del género en lo que va del año, y una de las mejores en general.
El chisme es ese lazo que conecta personajes y tramas secundarias, y se hace presente con mayor fuerza con la aparición del prolífico Matthew McConaughey, un hombre que poco a poco va escalando las sierras de las buenas producciones. Un secundario de lujo, quien junto a McLaine, aunque no compartan escenas, se convierten en trabajos memorables. Ella, como una anciana ermitaña y detestable (y detestada, claro), está fantástica. Para una actriz de su talla, un papel así se agradece. Refleja los honores de una gran trayectoria. Sin embargo, el gran premio se lo lleva Jack Black, un intérprete excéntrico pero reiterativo, normalmente, y que ocasionalmente sorprende. Se mete en la piel de Bernie como un demonio ocupa la débil carne de los protagonistas de una película de terror: es una invasión total a un individuo que existe en la vida real, con muchos matices preparados para ser explotados. Black ofrece una de las mejores actuaciones de su carrera: nunca falta un tic suyo, y acá canta, pero al menos no tararea: canta muy bien, y probablemente lo veamos protagonizando un musical, si es que escoge la mejor de las alternativas a futuro. Una labor logradísima, que cierra un elenco lujo, lo más destacado del film. Pero en general, el resultado es bueno. Flojea la parte de la “justicia”, con interrogatorios que más se enfocan en el dinero y no en el alma humana (seguramente haya crítica detrás de esto), pero a pesar de todo, el final deja satisfecho al espectador. Imposible no disfrutar de “Bernie”, la comedia negra con más “buena leche” del año.
Puntuación: 7/10 (Notable)

1 comentario:

Dante Martín (Criticón 5.1) dijo...

Tendré que ver la película que citas, The Informant, aunque me pesa mucho Matt Damon Caradepalo.
Con respecto a Bernie, no esperaba que te gustara tanto.

Como ya sabes, lo que mas me gustó fue precisamente la actuación de Black. Pero lo demás me pareció regulero, mas como un telefilm. jeje

Saludos!!