jueves, 3 de enero de 2013

Cloud Atlas: la red invisible.



Crítica.

“Cloud Atlas: la red invisible” [“Cloud Atlas”, L. Wachowski, A Wachowski, T. Tywker, 2012]


Creo que más de un lector sentirá amor por la saga “Matrix” o por el fabuloso guión de “V de venganza”, porque los hermanos Wachowski pertenecen a una generación que está un paso más allá de nosotros, una generación adelantada que nos acerca, como una gran bola de cristal, imágenes del futuro. Hay que reconocer que son portadores de un estilo muy particular, y acá lo dejan en claro. “Cloud Atlas: la red invisible”, cuenta varias historias encadenadas en el tiempo y en el espacio, todas con un denominador común, pero a su vez, todas con sus planteos particulares. Cada una trata una visión distinta de la política, la religión, la concepción de las sociedades, la idea del amor y la liberación. Con una escenografía, o mejor dicho, con escenografías que van de un extremo a otro (desde escenarios antiguos, de época, hasta otros futuristas, tecnológicos y luminosos) y un cuidado en cada expresión audiovisual, esta densísima obra del cine independiente está destinada a convertirse en una película de culto, una compleja red de personajes, figuras y sucesos que realmente merece la controversia. Merece un equilibrio entre apasionados y detractores, merece las discusiones en torno a cuán necesaria es en este momento de nuestra existencia como humanidad, y en torno a los pormenores, a las líneas, a varias exclamaciones.
Los sueños, los deseos, las películas, la música, los relatos alrededor de una fogata, la televisión, son algunos de los medios por los que circulan los discursos, donde los hombres se expresan y se comunican, son la telaraña invisible que conecta todos los extremos, como cuando uno se detiene a observar el cielo y nota que las estrellas están dispuestas de una forma puntual, como trazando el contorno de una figura; o que las nubes van volviéndose animales, rostros. El universo es infinito, y nosotros no somos la excepción, porque somos un insignificante elemento con un rol puntual, e infinitos a la vez. ¿Cuántos alguna vez han exclamado que todo es infinito sin pensar en que nosotros también lo somos? Cuestionando a las deidades, el guión vuelve a este Atlas en una especie de Biblia Sagrada, que es alucinante, aunque sea repudiable (o comprensible) que esté escrita en inglés. Esta Biblia apunta testimonios de diversos acontecimientos históricos disgregados en la línea de tiempo, con intérpretes que personifican a diversos hombres y mujeres marcados por el destino (ver esos cometas que aparecen en un hombro, una pierna), y que van resignificando el ciclo vital de nuestra especie humana, con todos los conflictos que surgen en función del tiempo.
Me asombra que sea capaz de captar tan bien la esencia de cada época: la cuestión de los esclavos en el siglo XIX, muy sutilmente de los judíos en la década de 1940, la importancia de los reactores nucleares en la década de 1970, durante la Guerra Fría, para mencionar tres de tantos que cabría mencionar en un análisis más minucioso. También persigue esa inclinación revolucionaria, esa lucha contra los poderes preestablecidos, como en “V de venganza”, donde las minorías (negros, homosexuales, sirvientes del futuro, aldeanos) buscan sobreponerse a los que detentan el poder, a los opresores, y aunque no siempre lo consigan, persiguen ese sueño de volverse una parte del mapa, de trascender. Donna Bae en una de sus personificaciones, valora la importancia de la revolución, y que basta con que sólo uno la comprenda. Lo hace con una convicción y un poder tremendos, ofreciendo la actuación más memorable del film, que también cuenta con la resurrección de Susan Sarandon, Tom Hanks, y además con Jim Broadbent, Ben Whishaw, Hugo Weaving, Hugo Grant y Jim Sturgess, todos bañados en maquillajes que nos impiden reconocerlos a simple vista. Los efectos visuales son el condimento que nos hará comenzar a enamorarnos de la película, un drama inmenso e intenso sobre la vida misma, sobre las conexiones que vemos, y todas aquellas que no vemos a simple vista, pero que percibimos. Sin lugar a dudas, y a pesar de su imperdonable duración, “Cloud Atlas: la red invisible” debe ser una de las mejores películas del año. Comprendo que es avasallante, y que seguramente la dureza de casi tres horas de metraje rimbombante nos impidan volver a ella pronto. Pero tengo fe en que acabaré volviendo a ella, tal vez a observar con una lupa sus imperfecciones, o algunas de sus extrañas y fáciles relaciones, o tal vez a disfrutar enteramente la alucinante estadía en un cine, que vale la pena.
Puntuación: 8/10 (Muy buena)

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Rodri,hoy casualmente el pelado de america,habló muy bien dijo que la querran o no,y que le daba un 8......despues charlamos bien....yo

reiriel dijo...

A quien le gusto??? La manera en la que fue dirigida es magistral, de eso no cabe duda sin embargo a mi parecer el concepto fundamental de la pelicula que es de algun modo la idea de rencarnar me parece un tanto hueca, como si el hecho de presentar tantas historias paralelas careciera de fundamento... Ustedes que opinan?

Anónimo dijo...

A mí me encantó la película, y no vacilo en darle 10/10 . Concuerdo con el trasfondo filosófico, la idea de la reencarnación, la de libertad, la de revolución. Gracias a los hermanxs Wachowski!

Marcelo Cafferata dijo...

Fui a verla más para complacer la invitación de mi hijo mayor que la de mi interés en si.
Me encontré con una edición alucinante que permite manejar perfectamente las seis historias a la vez (obviamente siempre hay alguna que a uno le resulta más interesante que otras) y muy buenos trabajos actorales en general.
Sobrevolando, además, temas como la reencarnación, redención del alma y la transmutación a diferentes niveles que puede tomarse, si uno quiere, como un segundo nivel de lectura.
En la superficie, un vertiginoso film con todos los ingredientes para entretener.
Coincido en la valoración, vamos con un 8/8 tambien!

Edith Maldonado dijo...

Me parece una película excelente, con una trama diferente, vidas y existencias entrelazadas y a la vez autónomas, universos y posibilidades sucediendo al tiempo, o en diferentes tiempos.

Jesus tartaro dijo...

Esta película es una obra de arte, resume de forma magistral el secreto mas difundido y menos comprendido de dios para con la humanidad.... El Amor
El verdadero amor que surge de la destrucción de nuestro ego y así dedicar nuestras vidas a los demás.