jueves, 24 de enero de 2013

El caballero de la noche asciende.



Crítica.

“El caballero de la noche asciende” [“Batman: the dark knight rises”, C. Nolan – 2012]


Expectativas, anhelos, desesperación e impaciencia aparte, Christopher Nolan cierra esta trilogía con altísimo nivel, recordándonos aquellas cosas que nos han cautivado hace cerca de ocho años en la interesante (pero en mi opinión bastante agrietada) “Batman Inicia”. Esa oscuridad tan característica de este renacido héroe del cine neo-noir, que lo hace tan magnífico a los ojos de los espectadores. Esa magia que destilan las impecables secuencias de acción. Ese humor que a veces sorprende en boca y manos de un cineasta que parece tomarse las cosas demasiado en serio. Sí, uno podrá analizar todos los componentes de este film explosivo, incluyendo las variables económicas que nunca se dejan de lado, pero difícilmente salga enojado ante semejante espectáculo. Después hay tiempo de sobra para ponerse quisquilloso, para encontrar la quinta pata del gato (que la hay, no lo niego), pero 160 minutos concentran aventuras, romance y suspenso para que nadie se aburra. La experiencia dentro de un cine es apasionante. El ritmo con el que se lleva la historia es directamente admirable. Y todo lo demás, todo el aporte del equipo de producción, es un condimento que realza una gran película, y la acerca a todo el público.
Mucho ha dado que hablar esta entrega, tras el escándalo que todos conocen. Un escándalo que ha estremecido al mundo entero, por darse en un lugar tan inesperado como una sala de cine. Éste ha sido el punto inicial para cuestionar, cosa que no se ha hecho constantemente antes como se hace ahora, la relación entre la violencia y el cine masivo. Pocos han criticado la crudeza del capítulo final de “Bastardos sin gloria”, de Quentin Tarantino, rey de los excesos, la sangre y la violencia. Sin embargo, ahora, los críticos más conservadores comienzan a reaccionar contra estas producciones, por engendrar, según ellos, más violencia. Y se acuerdan, por supuesto, que Quentin Tarantino era sangriento. De todos modos, cerrando el paréntesis, Christopher Nolan simplemente busca adaptar uno de los comics más famosos de la historia, y mete la figura de un terrorista, lo que puede causar algún disturbio, pero ¿es para tanto? Tengo la impresión de que lo acaecido ha sido excesivamente perjudicial para una obra que, en mi opinión, sigue trabajando la maldad como lo viene haciendo el cine desde sus orígenes. ¿Acaso películas como Nosferatu inciden en el terror humano? Y miles de preguntas que no se contestan con respuestas, sino, dependiendo del film en cuestión, con alabanzas.
Al margen de esto, Nolan quiere quedar bien con Dios y con el Diablo. Dicho en otras palabras, quiere dibujar una sonrisa entre los críticos, sin olvidarse de que juega con Batman, una figura de acción mediática y mediatizada, y que por lo tanto, debe hacer feliz al público en general. Debe lograr lo imposible, que es: una reacción que supere la media en ambos casos, y que le permita mantenerse en el mercado como un narrador de historias tan culto como espectacular. Mis aplausos para este hombre, porque lo ha logrado. No sé bien cómo, aunque tampoco me sorprende demasiado. Conquistando a la crítica en general y reuniendo sumas millonarias que compensan semejante gasto, uno no puede hacer otra cosa que no sea alabarlo por su estupendo trabajo. Porque son resultados al nivel de la realización, que es también muy buena. “El caballero de la noche asciende” cierra a la perfección una trilogía coherente e inteligente, con personajes exquisitos, efectos sonoros y visuales escandalosamente buenos, un guión ingenioso y un ritmo velocísimo. Claro que, a diferencia de las dos anteriores, da más lugar que nunca a la espectacularidad. Habla del caos a través del caos, y todo toma dimensiones monumentales. La historia está tan bien construida que lo catastrófico nunca suena exagerado. Y sí, es un espectáculo idéntico a “V de venganza”, pero a la vez extrañamente distinto. Son dos enormes thrillers políticos con grandes mensajes al público, personajes extraordinarios (nombremos a Bane, ese villano intimidante que cada vez que aparece en pantalla causa, literalmente, terror; o a Alfred, quien en menos apariciones logra momentos únicos dignos de un tercer Oscar) y escenas para atesorar en la memoria. Quizá, “Batman” a diferencia de “V” hace que, siguiendo los pasos del espectáculo clásico, algunas cosas se tornen más previsibles. Pero este gran mago que es Nolan, que se da el lujo de pasearse en un mundo subterráneo perfectamente montado, siempre se guarda los ases donde nadie los va a ir a buscar. Bastan dos, tres, cuatro frases sobre el final, para dejarnos boquiabiertos. “El caballero de la noche asciende” es una obra contundente, tallada minuciosamente en muy buena madera, donde el talento se nota en cada rincón, en cada esquina y en cada persecución en Ciudad Gótica. El resto, será angustia por el ciclo acabado, y deseo por un nuevo resurgimiento de este mítico caballero oscuro de Bale, o de Christopher Nolan, quienes en conjunto han aprendido a lo largo de estos años, y han entregado este examen final con un nivel muy cercano a la perfección.
Puntuación: 8/10 (Muy buena)