martes, 15 de enero de 2013

La noche más oscura.




Crítica.

“La noche más oscura” [“Zero dark thirty”, K. Bigelow – 2012]


Cuando uno acaba de ver “La noche más oscura”, la nueva película de la ganadora del Oscar, Kathryn Bigelow (quien triunfó hace tres años con su estupendo drama “Vivir al límite”), le surgen muchas preguntas, y muchas más reflexiones. Es que, por increíble que parezca, el cine puede sembrar muchas cosas, y no sólo la semilla de una experiencia audiovisual memorable. No puede discutirse el virtuosismo de la directora detrás de cámaras, incluso si no está, como yo creo, a la altura de su anterior película. Tiene momentos escalofriantes, una especie de crónica a través de la década que es impecable, y una media hora final que, como aquel veterano profesor en “Juvenilia”, es tan perfecta y perfeccionista que busca con pasión que sus paralelas también lo sean. En este inesperadamente entretenido thriller político, uno de los interrogantes que más inquieta al espectador, a pesar de todas las inquietantes cosas que se le presentan en esta obra, es “¿Quién es Maya?”. En principio, es el nombre de la protagonista femenina, una mujer implacable, inteligente, que dedica años en la búsqueda de Osama Bin Laden. Pero, y siento la urgente necesidad de aclarar, hay mucho más detrás de esto. Y ese interrogante no debe suponer un cierre en la historia, sino, por el contrario, un punto de partida para indagar más allá.
Podemos decir que Maya representa a los Estados Unidos de América. Su primera aparición puede mostrarnos una mujer confundida, vulnerable, en tiempos donde su país de origen no atraviesa la mejor de las situaciones. Han pasado dos años del famoso atentado a las Torres Gemelas, y la nación todavía no sale de su asombro, mientras experimenta el pánico constante. Pero pasan los años, y ella se va fortaleciendo, va asomando la cabeza, va acumulando un odio profundo hacia “el hombre”, cúpula del terrorismo, y va volviéndose, haciéndole honor al nickname, una “asesina”. ¿Alguien va a discutir, al margen de cualquier polémica, que lo que hace el ejército americano no es asesinato? Mucho se ha hablado de si un sujeto como Osama Bin Laden ha debido ser juzgado en vez de ser asesinado pero, sin entrar en posicionamientos personales totalmente subjetivos, nadie en sus cabales negará que lo cometido hacia Bin Laden no ha sido sino un homicidio. Por más que existan premios que recalquen la labor pacifista, sea ilusoria o una realidad que el resto del mundo desconoce, Estados Unidos ha acabado con este emblemático terrorista un 1º de Mayo del 2011, a las 00.30, en la noche más oscura.
Han llovido críticas que condenan la imprecisión de los datos que expone Mark Boal, guionista, en el film. Y una de las más interesantes, ha sido la de un grupo de legisladores americanos, que sugieren que las torturas no han sido los medios para la captura, y minimizándolas. Habrá un grupo enorme de personas a favor de las torturas, alegando que son en defensa propia; otro igual de grande, repudiando la violencia. Lo cierto es que, en mi opinión, las torturas no son lo más grave que han cometido los Estados Unidos. Desde lo personal, puedo comprender que las torturas son un mecanismo de defensa propia, o defensa del pueblo, pero el crimen contra Osama Bin Laden, no tiene justificación alguna. Y mientras muchos senadores se aterran al ver los cuarenta minutos iniciales, que condensan básicamente una cruel e inhumana sesión de interrogación forzada, al dejar de lado la gravedad del fin de la historia, muestran cierto orgullo, cierto apego a la idea. ¿Acaso están orgullosos de un asesinato, pero les preocupa esconder todo lo que, presuntamente, han hecho para alcanzar ese fin? ¿El fin justifica los medios?
Podemos decir que Maya representa al pueblo. Una mujer resentida, pero totalmente expuesta. El asumir riesgos constantemente la pone en jaque, y muchas veces, es víctima de los peligros que la rodean. Ese es el estado de la nación, tanto antes de esa noche tan oscura, como en la actualidad. Una nación en jaque, paranoica, víctima y victimaria. Pero, luego de pensar todas las hipótesis posibles, o mínimamente las que se me ocurren, me replanteo: ¿en qué momento Maya es Maya? Si revisamos la filmografía reciente de la directora del film, Kathryn Bigelow, el protagonista de “Vivir al límite” (Jeremy Renner), un hombre que dedicaba todas sus energías en la desactivación de bombas en Oriente Medio, también tenía su refugio personal, que sin embargo, no era el que elegía. Tenía su casa, su familia, y también tenía la decisión de escoger entre sus dos vidas. Sin embargo, Maya es una sola, una figura representativa de la exhaustiva búsqueda de Osama Bin Laden, y no una persona real. ¿Decisión correcta? Creo que es una elección del guionista y de la directora que le quita ese carácter ficticio al relato, volviéndolo algo más “documentalista”, por así decirlo. Tiene el realismo del documental, pero siendo ficción, que paralelamente no es ficción, sino realidad. Creo que Maya necesita tener vida más allá de su noche más oscura, aunque es una apreciación personal, y no necesariamente es una verdad. Simplemente una opinión.
Me queda una última idea, que merece ser destacada: en este universo milimétricamente montado por una de las directoras más apasionantes de la cinematografía americana actual, donde la tensión y la explosión nunca abandonan la proyección, Maya es Jessica Chastain. ¿Y qué decir de la actriz de momento, quien se encarga de darle vida a cualquiera de las personalidades que adquiera, en función de las hipótesis antes planteadas, nuestra heroína Maya? Sin lugar a dudas, le da toda la profundidad que le falta (si es que le falta) al personaje. Una mujer que comprende la dimensión de la mujer que le toca interpretar, y le saca todo lo mejor. Por momentos, parece salida de un cuento policial, tiene aires detectivescos y piensa a través de métodos deductivos que la vuelven una audaz e inteligente muchacha. Pero luego, es simplemente una espectadora más: tal vez no sea Estados Unidos, ni el pueblo americano, ni Jessica Chastain, tal vez seamos nosotros, a fin de cuentas. Si dejamos de pensar un minuto en esta película, y nos ponemos en su lugar, ¿no habríamos hecho lo mismo?
Puntuación: 8/10 (Muy buena)

4 comentarios:

Roy Bean dijo...

No la he visto, junto con la de Tomas ANdersson son las que más me apetecen ver en estos momentos.

Saludos.
Roy

daniel dijo...

Brillante análisis Rodri :)

Coincidimos plenamente, el film es bueno porque nos mantiene tensos en la mayoría del metraje y la capacidad de la directora para hacer este tipo de películas es sorprendente.
El gancho está, como bien has expuesto, en lograr hacer parte del juego al espectador y que éste asuma que pertenece al mundo de Maya.
Chastain, divina. Bigelow, grande.
Un abrazo.

Roke Molina dijo...

Gran crítica, Rodrigo. Estoy muy de acuerdo en todo, resalté los mismos puntos en mi crítica (me tiré tres horas escribiéndola por lo menos, el tema tiene juego), incluso lo de la polémica por lo de las torturas: que los mismos que se ofenden por eso celebren el asesinato de Bin Laden es triste e indignante. Muy interesante el paralelismo del personaje de Maya con Estados Unidos, es un personaje realmente intrigante, pero también considero que no se le saca todo el partido por mantener el carácter casi de documental.
La película me gustó bastante, y creo que me gustará más con el paso del tiempo. Ha sido toda una sorpresa, porque no daba dos duros por ella (sobre todo porque no me convenció del todo The hurt locker, que volveré a ver).

¡Saludos!

Anónimo dijo...

por lo que hablamos y lo que leo,cada dia quiero verla mas.......clau