miércoles, 9 de enero de 2013

Lo imposible.



Crítica.

[“Lo imposible”, J. A. Bayona – 2012]


Entiendo que Bayona no es Lars von Trier, pero no entiendo cuál es el motivo por el que “Lo imposible”, es una producción dividida en dos, tanto en un sentido teórico como práctico. Puedo comprenderlo en “Melancholia”, ese drama apocalíptico sobre dos hermanas, pero acá, parece deberse más a la desgana del editor de mezclar las dos búsquedas (la del padre y la del niño) que a otra cosa. Como sea, y pese a que tiene mi disconformidad, funciona. “Lo imposible” es la historia de una familia española, que tomando unas vacaciones en Tailandia, es interceptada por un tsunami que golpea la costa del sudeste asiático, hacia el final del 2004. Los resultados humanos de la catástrofe son numerosos, y Bayona, con un notable y riguroso trabajo de dirección, sabe captar el desastre generado, la desgracia colectiva y los lazos solidarios que, al menos mientras dura esta crítica transición a la normalidad (no esperemos  mucho más de la raza humana) van conectando las angustiosas historias de pérdida.
Aclaro que no soy un fanático de “El orfanato”, pero reconozco que su intervención en ella la convierte en algo superior al cine de terror estándar. De más está decir que, con “Lo imposible”, una producción íntegramente española con varios actores británicos (Naomi Watts, Ewan McGregor), se supera a sí mismo y ofrece uno de los cuadros más inquietantes del año, con una primera hora que deja sin palabras. Desde el prólogo paradisíaco, que juega un poco con esa mezcla de “cielo” e “infierno” al igual que “Los descendientes”, hasta que reaparece en escena McGregor, es un constante knock out emocional, es el dolor sostenido, la sensación de incomodidad de un espectador tipo que se impresiona fácil, y que acompaña a Tom Holland y a Naomi Watts en esta odisea por las tinieblas, al compás de la hemorragia interna y externa, de los caudales inmensos de agua que arrastran automóviles y disgregan familias. Estupendo trabajo de fotografía, grandiosos efectos visuales y una labor de maquillaje impecable, hacen que la técnica del film prácticamente no tenga fisuras, y si las tiene, son imperceptibles. Es tal el nivel de hipnosis al que nos somete Bayona con su crónica, que no podemos despegarnos de los ojos de una familia que sufre en todo sentido.
Al margen de cualquier mensaje moralista excedente, y cualquier discurso malinterpretado, la experiencia cinematográfica es sublime. Una pena que, en lo que resta de la segunda hora, todo eso decaiga. Se vuelve fácilmente lacrimógena, muy manipuladora, y aunque consiga el Premio Kleenex a la tragedia del año, se me hace demasiado. En cuanto al elenco, que tanto me interesa usualmente, Naomi Watts se sacrifica para un personaje arriesgadísimo y muy difícil. En ella notamos el peso de la desgracia, en su piel repleta de heridas, y en su rostro adolorido. Se entrega en cuerpo y alma, ofreciéndonos una de las mejores interpretaciones del año. A ella la acompaña durante casi todo el film una revelación, Tom Holland, ganador de varios premios a la mejor interpretación juvenil (todos los que no ha ganado Quvenzhané Wallis por “Beasts of the southern wild”, supongo), un muchacho que promete. Y comento: nada me resulta más inverosímil que ver a ese niño llorar, pero contrariamente, sus expresiones me conmueven profundamente. Tal vez sea el personaje en sí, descrito a la perfección, por ser el más humano de todos. Y McGregor, que emociona en una breve escena, aunque no adquiere excesiva relevancia, y parece estar para otra cosa. Completa la gran Geraldine Chaplin un elenco que cumple, y se destaca. Aunque en general, es difícil que en esta desgarradora recreación algo no se destaque. “Lo imposible” hace posible que pagar una entrada en un cine valga la pena. Una de las mejores armonías audiovisuales en mucho tiempo.
Puntuación: 6/10 (Buena)

1 comentario:

HALBERT dijo...

Siempre quedándote con un puntito menos!!! Lo que leo, respecto del número que califica, nunca me cierra!! jajajaj Slds.