sábado, 26 de enero de 2013

No.



Crítica.

[“No”, P. Larraín – 2012]


Es de público conocimiento que uno de los denominadores comunes más importantes de la historia latinoamericana del siglo XX, ha sido la instauración de gobiernos dictatoriales tras el derrocamiento de otros con tendencias a la izquierda. Son numerosos los casos donde esto se ha producido, incluyendo el caso (o los casos) en Argentina. Y uno de ellos, es, por supuesto, el caso chileno. Sin embargo, uno debe aclarar que en Chile, la experiencia ha sido totalmente distinta a las otras, y los motivos son varios. En primer lugar, porque probablemente haya sido la dictadura latinoamericana más legitimada por la población. Éste no es un detalle menor, pues aunque muchos se empeñen en persuadir a otros de que, en dictadura, la voz del pueblo no tiene utilidad alguna, está a la vista que cualquier gobierno con apoyo popular (sea del tipo que sea) tiende a perpetuarse en el poder. En segundo lugar, porque Augusto Pinochet, ha sustituido a un socialista electo democráticamente (algo muy inusual), tras lo cual se ha mantenido durante quince años en la cúpula del gobierno. En tercer lugar, porque a diferencia de otras experiencias autoritarias latinoamericanas, ésta ha marcado un notable progreso económico, lo que lleva a su pueblo a replantearse un dilema: ¿política o economía? O en otras palabras, ¿mantener a quien ha modernizado al país, o volver a las viejas épocas de urnas y pobreza? Y en cuarto lugar, porque incluso en la actualidad, hay un gran número de voces que todavía se manifiesta libremente a favor de la figura de Pinochet.
Ante todo, cabe aclarar que Pablo Larraín no es uno de ellos. Expresa en cada fotograma un sentimiento pasional a favor del “no”. ¿Cuál es el significado de esta palabra? Generalmente se la asocia a la negación y al rechazo, y ésta no es la excepción: con las presiones de sectores de poder, Pinochet se ve obligado a convocar un plebiscito, donde la gente tiene la opción de elegir (según el tono del autor) entre el presente (extender el mandato ocho años más) y el futuro (cortar cualquier tipo de lazo con el presente). “Sí”, o “no”, a la prolongación de la estadía del Jefe de Estado hasta el año 1996. “No”, esta laureada producción chilena (con aportes, y es interesante decirlo, de los Estados Unidos), narra el backstage de la campaña electoral y los resultados obtenidos tras la votación, el 5 de Octubre de 1988. Y la cámara rodea a un personaje, René Saavedra, publicista, visionario impertinente y un iluminado humorista, quien intenta darle color al “No”, cambiar engranajes, para quitarle el miedo a la población. Interpretado decentemente por Gael García Bernal, busca remar en aguas densas para lograr un objetivo común en el inconsciente colectivo, el retorno a la libertad. Pues en definitiva, esta película en ningún momento cambia el punto de apoyo, más si analizamos el inicio de la misma, donde a modo anecdótico se trabaja con una publicidad de una bebida, cuya marca lleva el nombre de “free”, relativo a la libertad.
Si nos ponemos a revisar, a la ligera, la historia del cine, veremos que no ha habido producciones de gran relevancia, vinculadas a la que considero la experiencia política más interesante de Latinoamérica (por todo el análisis que puede hacerse de ella). Me atrevo a decir que “No” es la obra más relevante en el plano internacional desde “Missing” (1982), ese gran drama de Costa-Gavras. Y por haber alcanzado una fama notable, ya sea por la figura de uno de los actores latinos más conocidos (Bernal), o por su reciente candidatura a los Premios Oscar, no creo que Larraín vaya demasiado lejos. La inesperadamente autoproclamada comedia “No”, tiene un escaso humor que radica en el ingenio de publicidades preexistentes, que constituyen asimismo imágenes de archivos fundidas en la tela narrativa, ese presunto drama humano del padre protector, que en mi opinión, no es lo demasiado profundo que cualquier espectador pueda esperarse. Y luego está el “contexto social”, tan importante para cualquier análisis histórico, y en este caso tan jugoso, acá muy bien plasmado por el director. Considero plausible la reconstrucción casi documentalista de, y vuelvo a insistir por enésima vez, un momento clave de la historia del continente, pero la tensión de su ficción me resulta absolutamente irrelevante, a pesar de contar con una gran actuación protagónica masculina. Son muchos los directores que se dejan llevar por el latido de sus ideologías, y plantean denuncias tan fuertes, que se olvidan de que el cine es cine, y de que la ficción es ficción, después de todo. Metáforas y figuras obvias, y un tratamiento que vuelve a “No” en una oferta pobre para la audiencia, maniquea, algo cansina, y extremadamente poco insolente. Es curioso, pues el director usa recursos light para llegar a la mente del espectador, para hacerlo interesarse en la política y quitarle los prejuicios, que es paralelamente lo que busca realizar este inspirador personaje de René Saavedra. La diferencia, es que Saavedra tiene mucho más ingenio para conseguirlo. No sé cuál será el resultado de la audiencia, cuando se levante de la butaca y comience a pensarla: en mi caso, y aprovechando que la opinión no es secreta, es un “no” rotundo: una película que da mucho menos de lo que promete, y que no está a la altura de un acontecimiento que merece ser llevado dignamente a la gran pantalla.
Puntuación: 4/10 (Regular)

3 comentarios:

daniel dijo...

No es que espere una obra maestra, pero con "NO" siempre he mantenido un poco altas las expectativas, luego de leerte sé que puedo encontrarme un producto excesivo en ideología política, cosa que se puede intuir... pero bueno será cuestión de ponerse a ver.

Un abrazo Rodri!

Jorge Moreno Celaya dijo...

señor! dónde anda usted que en facebook no está?... todo bien?! saludos!

Alejandro Salgado Baldovino dijo...

Estoy de acuerdo, en que ha estado un poco sobrevalorada. A mí desde la primera vez que la vi, no me sorprendió mucho, o no me sorprendió nada.

Pero le reconozco ciertas virtudes, y es sobre todo un filme político, y no me pareció tan excesivamente maniquea.

Pero si fue una pequeña decepción, ya que los comentarios auguraban algo grandioso, incluso capaz de ganarle a Amour.

Y de paso, ¿Dónde andas Rodri? Se te extraña en el grupo.

Saludos