lunes, 7 de enero de 2013

¿Qué voy a hacer con mi marido?



Crítica.

“¿Qué voy a hacer con mi marido?” [“Hope springs”, D. Frenkel – 2012]


“¿Qué voy a hacer con mi marido?” es la pregunta que hace andar a un film sobre problemas matrimoniales tras más de tres décadas de convivencia y sexo poco satisfactorio. Digo esto porque, en primera instancia, no puedo dejar de pensar en lo poco realista que se ve una pareja donde los problemas los tiene uno solo, mientras que el otro, o en este caso la otra, se sacrifica totalmente y no tiene fallas. ¿Acaso alguno no sintió que Vanessa Taylor, guionista, estaba inclinando la balanza para un lado, con los mismos pretextos que publican periodistas feministas en revistas Cosmopolitan? Y es, desde el minuto uno, el primer grave error que acarrea esta comedia dramática a lo largo de hora y media.
David Frenkel, director, repite con Meryl Streep en el elenco, quien interpreta a una mujer que  percibe que su matrimonio con Tommy Lee Jones está en crisis. Entonces, decide gastar sus cuantiosos ahorros en una terapia de pareja, coordinada por el siempre efectivo Steve Carell, que intenta salvarlos del caos con una serie de ejercicios y de principios que los ayudarán a interactuar, a conocerse, a comunicarse y a aceptarse. Historia rosa y americana, desde luego, sin demasiadas sorpresas que quepa mencionar. Sí, debo decir, es novedoso para una actriz como Meryl Streep, verla frotándose los senos y desesperada por el sexo. Curioso para quienes seguimos una carrera donde no se ha abierto a estas experiencias, y que con sesenta y tres años, y a tres años de encarnar a una mujer que se acuesta con su ex esposo en “Enamorándome de mi ex”, parece sentirse cómoda con un personaje libertino y ardiente. Yo, personalmente, no la siento demasiado cómoda, aunque la Asociación de Prensa Extranjera la haya nominado a un Globo de Oro por este papel. Está algo sobreactuada, excedida de energía en la forma de actuar, y poco creíble en los momentos más dramáticos, algo que sorprende para una mujer que nos ha reventado el alma en “Cosas que importan”.
Quien cumple con creces es Tommy Lee Jones, preparándose para recoger el que podrá ser su segundo Oscar, pero por “Lincoln”: un hombre rústico y apático que evoluciona a lo largo del film, y que a pesar de ser el más perjudicado por el guión (tiene reacciones inexplicables, principalmente hacia el final), demuestra su potencial interpretativo. En general, a pesar de lo mencionado anteriormente, el elenco cumple, y debe atarse a los básicos alcances de un guión bastante flojo, que orbita sobre lo mismo, que usa palabras clave algo obvias, y que confunde tan fácilmente la comedia y el drama, que llega un punto en el que “¿Qué voy a hacer con mi marido?” parece estar varada en la nada misma. Cuando el humor falla durante toda la función, y la única gracia (por no decir otra cosa) que recibimos es la de una cascada de vulgaridades con bananas y fantasías sexuales, que es básicamente todo el espectáculo, estamos en problemas. Más aún, cuando el drama de la familia, no atraviesa la pantalla. En ningún momento creo que la pareja esté en crisis, y siento tanta indiferencia por ellos, que el final, incluyendo los créditos de cierre, no me movilizan demasiado. Está versión light de “Blue Valentine” nunca encuentra el foco, y cuando lo hace, titubea. Presiento que, para un final tan abrupto y tonto como el que tiene, es necesaria mayor y mejor elaboración. “¿Qué voy a hacer con mi marido?” me parece, en ese sentido, tremendamente pobre. Una decepción, aún para los fanáticos de una gran actriz, quien acá ofrece una de sus actuaciones más mediocres. No digo que la premisa es alocadamente buena, pero uno siempre espera algo mejor que esto: y cuando acaba, uno debe conformarse con poco, con que al menos no se ha dormido viéndola, y lo que es peor, se ha entretenido bastante.
Puntuación: 3/10 (Mala)

1 comentario:

magu dijo...

RODRIGO:
Con todo lo que comentaste, no la veré, quedate tranquilo, pero si quiero ver la otra, la del ex, quizás esa sea buena ?. Bueno, un beso y FELIZ COMIENZO DE AÑO (bah, ya pasado REYES también).
magú