jueves, 10 de enero de 2013

The paperboy.



Crítica.

[“The paperboy”, L. Daniels – 2012]


Lee Daniels vuelve a la gran pantalla tras el éxito cuestionado que le trajo “Precious” hace unos años. También vuelve a contarnos una historia que no escapa a la línea de narraciones que lo caracterizan, y que se centran en las condiciones sociales de “la raza negra”, acá puntualmente en los años 1960, punto de máxima conflictividad en la ya difícil convivencia entre “blancos y negros”. Pero por primera vez, esta crítica social no conforma el núcleo de la narración, sino que simplemente lo contextualiza: ante todo, es un drama policial, que va más allá del color de piel, y que al ritmo de una alocada banda sonora, va haciendo más preguntas que resolviendo misterios. En “The paperboy”, un grupo de personas se une para conseguir la libertad de un preso, detenido injustamente. Entre ellos, está Nicole Kidman, una mujer que está profundamente enamorada de él, a quien sólo conoce por medio de cartas, y que cree ciegamente en su inocencia. Paralelamente a la investigación que este grupo de personas va realizando para abordar a conclusiones que evidencien la inocencia del detenido, va gestándose un vínculo amoroso entre el mencionado personaje femenino y el de Zac Efron, haciendo que todos los reveses de la investigación tengan un eco personal y pasional.
Como película, “The paperboy” es algo inclasificable. Y lo digo, porque parece nunca encontrar el foco, aunque tenga cien minutos para hacerlo. Reúne algunas de las imágenes y secuencias más grotescas del año, incluyendo alguna de marcado tono sexual, tan bizarra, que acaba haciéndote reír a carcajadas. Y logra, por separado, objetivos puntuales, como tratándose de tres largometrajes diferentes. Alcanza a poner de manifiesto las diferencias étnicas y sociales, logra momentos de enérgico entretenimiento y un suspenso considerable, pero nunca se distingue una coherencia entre todos los cabos que van surgiendo de la película, que dicho sea de paso, es mil veces más sencilla de lo que parece. Uno puede pensar que “The paperboy”, presentada con abucheos en el Festival de Cannes, resultará buena por ser la suma de cada una de sus partes. A aclarar, tiene un gran elenco, que incluye a John Cusack y Nicole Kidman en dos personificaciones magistrales, a un maduro y centrado Zac Efron, y a un mejorado Matthew McConaughey. Es insólitamente divertida y culposamente absorbente, pero llega un punto en que todo se hace insostenible. Cuando se abre camino dentro del género del suspenso, y todo está apuntado a describir los pormenores de la resolución del crimen, toma inevitablemente el atajo de la decadencia.
En síntesis, se trata de una trama que se desbarranca, que se disuelve con el correr de los minutos. La primera mitad es demasiado buena como para ser cierta. El resto, es un continuo ir y venir de personajes errantes y confundidos, todos poco fiables, y un despegue artificioso de indescriptible e innecesaria violencia (o al menos, innecesariamente artificiosa), que acaban dejándonos un mal sabor. Después de todo, hemos asistido a una función capaz de rozar y exceder todo límite, incluso muchos insospechados, y no alcanza resultados demasiado satisfactorios. Se queda a medias en todo sentido, y no arriesga, ni siquiera por el lado del policial, que se vuelve bastante interesante. ¿Cuál es el fin de contar esta historia? No encuentro la respuesta, ni dentro del film, ni fuera. ¿Hay necesidad? Se trata simplemente de un drama sin drama, que provoca y busca hacer escándalo, ni de una denuncia social, ni de un misterio lógico, ni de un romance peligroso, ni de delirante pornografía.
Puntuación: 4/10 (Regular)