sábado, 12 de enero de 2013

Un amor imposible.


Crítica.
“Un amor imposible” [“Salmon fishing in the Yemen”, L. Hallström, 2011]

Existen algunas películas dentro del género romántico que, pese a la simpleza de las historias que nos regalan, cuentan con una frescura y un poder enorme de convicción que atrapa al espectador. Es una categoría muy definida, de obras puramente románticas, pequeñas, de esas que pueden pasar desapercibidas, de no ser por el talento innegable de sus intérpretes. Son obras que, a pesar de ser normales y cotidianas, acaban volviéndose parte de uno. Uno de los ejemplos más claros que se me ocurre, dentro de las producciones más recientes del género, es “Tu última oportunidad”, un romance maduro protagonizado por un graduado bastante grandulón como Dustin Hoffman, y por la exquisita actriz Emma Thompson. Juntos son dinamita, y hacen que un simple viaje a lo largo del día, vaya atándolos no solamente a  ellos, sino a nosotros. Es imposible no dejarse llevar por la elegancia de dos actores de semejante talla, pues no podemos despegar la vista de lo que estamos viendo, por tonto o irrelevante que parezca. Muchas veces, el hecho de que los actores sean demasiado convincentes y sirvan para cubrir los errores del libreto, puede parecer malo. Yo no lo veo así, y será que una de mis prioridades a la hora de ver un film, es la veracidad de lo que se cuenta: si dos actores son capaces de volver posible lo imposible, entonces significa que detrás hay un director talentoso capaz de exprimir a los intérpretes y volverlos el nexo entre una trama delirante o inverosímil y el espectador común.
Existe, también, una segunda categoría, que comprende a todos aquellos romances caracterizados por una simpleza argumental, y momentos algo fantasiosos, o difíciles de creer. En ese punto, la audiencia no puede asimilar lo que está viendo, porque no se siente identificado con lo que ve. En esta categoría, los actores no son el nexo, no funcionan como los encargados de hacer de la historia algo más realista. Entonces, no son la madera que tapa los agujeros, sino un elemento más que solamente sirve para interpretar un guión. El resultado bien puede ser catastrófico, porque los actores son mensajeros, son los canales por los que circulan ideas, y está en ellos darles un tono, una intencionalidad. ¿Qué sucede con “Un amor imposible”? Desgraciadamente, es un romance que forma parte de la segunda categoría, una  historia sencillísima sobre dos sujetos totalmente opuestos que, obviamente, se pelean y se enamoran. Las cosas se complican para ellos, a la medida que buscan llevar adelante un proyecto que impulsa la pesca del salmón en Yemen. Emily Blunt, la protagonista, encarna a una mujer inteligente e imbatible, y su intención de hacer este proyecto realidad la encuentra con un escéptico como Ewan McGregor, cuya ironía lo hace, en un principio, bastante antipático. Sin embargo, el amor y las emociones florecen, y ambos se darán cuenta que ese proyecto es en realidad posible, y que su amor imposible, también puede  llegar a serlo, si se comprometen verdaderamente. El director de “Querido John” regresa a la gran pantalla articulando el palacio de las cursilerías, situado en Yemen, al ritmo de la pesca. Y detrás de todo, está lo mágico, que no podría ser más artificial e inoportuno. La idea del destino me parece tan ridícula como la conexión que hace un personaje entre “la fe en la pesca” y “la creencia religiosa”, o las conversaciones virtuales que interpreta Kristin Scott Thomas, en uno de los peores papeles que jamás ha interpretado. Una comedia romántica miserable, que nos hace conformarnos, cosa que no merecemos, con el no habernos aburrido.
Puntuación: 2/10 (Mala) 

1 comentario:

Alexandra dijo...

Me gusto mucho mas tu critica que la película, Rodri. Las cosas no iban tan mal, pero el final me mato; es demasiado increíble para mis gustos. Un saludo! :D