lunes, 25 de febrero de 2013

Una aventura extraordinaria.



Crítica.

“Una aventura extraordinaria” [“Life of Pi”, A. Lee – 2012]


¿Alguno recuerda “El tigre y el dragón”, esa magnífica obra de arte de comienzos de siglo, con actrices como Michelle Yeoh o Zhang Ziyi caminando sobre el agua? Ang Lee, su director, un simpático taiwanés que se ha hecho muy popular en occidente al dirigir aclamados dramas como “Secreto en la montaña”, parece ser sinónimo de “espectacularidad”. Aunque no en todas sus películas use este recurso: después de todo, el drama de temática homosexual mencionado previamente, poco tiene de espectacular en un sentido estético, aunque cuenta con una profundidad que arrolla. “Una aventura extraordinaria”, su nuevo trabajo, parece surgir como un nuevo referente de “cine espectacular”, y más puntualmente, de “su cine espectacular” (aunque contrariamente poco tenga de espectacular en un sentido espiritual). La ambiciosa producción, que combina efectos especiales y mucho ruido, nos relata la vida de Pi, un joven hindú a quien el destino ha puesto a prueba: lo ha perdido todo, y se encuentra solo en el medio del océano, con un tigre llamado Richard Parker. La odisea del naufragio da tela para cortar, ofreciendo una de las numerosas capas que tiene la narración: la segunda, pero no la última, es el testimonio del adulto Pi, relatando su aventura extraordinaria.
Es difícil no atender a la maravilla técnica que acompaña la enrevesada experiencia narrativa (que le ha hecho conseguir cuatro premios Oscar) cuando decenas de elogios preceden a esta película: la mera creación de Richard Parker, el computarizado felino, merece los aplausos. Es el equivalente al Gollum de “The Hobbit”: es decir, es lo mejor de la película. Un gran trabajo que da consistencia al animal, elevándolo a la categoría de personaje, y haciéndolo de lo más exquisito y complejo. Reconozco que los efectos visuales no favorecen igualmente a otros aspectos del film, como puede verse en la primera gran tormenta: lo artificial, y la necesidad de un impacto tridimensional forzado, una constante a lo largo de la obra, ensucian una prometedora catástrofe. Por lo demás, una musicalización correcta de Mychael Danna y buenos efectos sonoros destacan en lo técnico.
Por otra parte, no puedo perder de vista (sea positivo o no) que la acción propiamente dicha comienza pasados los cuarenta minutos. Una estrategia arriesgada, considerando que todo lo anterior es bastante mediocre. La introducción, que combina el absurdo, el humor barroco y el puntapié inicial al rollo religioso, se toma demasiados minutos para gozar de su propia grandilocuencia, de esa presunta chispa influenciada por “Forrest Gump”, en principio, con banquito y anécdota fabulosa de por medio. Se dedica la hora siguiente para hacer su “relato de un náufrago”, poniendo a prueba nuestra credibilidad en algún que otro momento, para concluir en un sorpresivo revés, que añade otra capa a la narración. Una capa inesperada y original, dentro de lo que el cine nos tiene acostumbrados.
¿Qué es esto de una “nueva capa”? En principio, propone un debate interesante entre lo literal y lo alegórico, lo que obligará a más de uno a atar cabos (aunque el personaje del entrevistador lo haga de manera explícita a la postre); luego, nos inunda con la cursilería de su trasfondo religioso; y luego acaba. Sin más, en resumidas cuentas, hemos sido testigos de una loca y por momentos artificial experiencia, que tal vez sea una representación simbólica de algo mucho más sencillo y más cruel (dejando al margen las escenas donde una hiena despedaza viva a una cebra a la luz de la luna). Es un perverso pero ingenioso juego de imágenes (muchas de postal), una ilusión mágica pero atrevida, un engaño que irrita y ofende, pero que inevitablemente sorprende. Uno puede comprenderla como un ejercicio de intenciones ocultas: un personaje que escoge la vía metafórica dada su necesidad de creer en Dios o un director que escoge la vía pretenciosa dada su necesidad de creer en que, de esa forma, su película ganará más dinero. Y vaya que lo ha conseguido.
Puntuación: 5/10 (Floja) 

4 comentarios:

magu dijo...

RODRIGO
Con esta película me pasó lo mismo que con LA MISIÓN. La ví varias veces en el video, pero jamás la pude ver entera. O me duermo, o me pierdo o me distraigo.
Me dormí en el hundimiento del barco, pasé de los primeros 25 minutos a cuando el chico está en el bote con los tres animalitos. Luego me volví a dormir y unicamente estaba con el tigre, no sé que le pasó a los demás, al mono, a la hiena. Mi sensibilidad con los animales y con el agua es tan grand eque quizás me censuré (no puedo ver films de gente que muere ahogada ni de crueldad con los animales, aunque se dé entre ellos mismos).
La escena donde el tigre come a un suricato, con todos alrededor es muy ficticia. Ningún suricato permanecería a su lado mientras come a otro de su misma especie. Pero quizás fue deliberada, porque se muestra como el chico la cuenta, la recuerda o fabula. No sé, cine nuevo, raro, fresco, con como vos decis, un toque oriental o comercial, o ambos.

Alí Reyes H. dijo...

Pero fìjate como son las cosas. Precisamente, esos primeros cuarenta minutos de disertaciones y discusiones filosofo-religiosas fueron los que màs me gustaron, es más, soy de los que creo que la mejor escena està allí, y se trata de la danza de la joven cuando el protagonista toca el tambor. Creo que luego de eso, y para mì, la película ya merecìa verla, aunque no hubiese Richard Parker ni nada más

Dialoguista dijo...

Para mi es ese juego, algo magistral!!! Y aún sin él, la peli es magistral lo mismo ;)
Grandiosaaa en todo sentido :D

Mario Salazar dijo...

Te dejo mi mensaje aquí mi estimado Rodrigo que las otras de arriba estoy por verlas y después me quedan influencias en la crítica. Me paso cuando te leí de Ruby Sparks, me gustó algo que escribiste (seguro y hablaba de ello), sobre cierta perversidad de terror en la maquinación de la revelación de la manipulación. Aunque terminaste no apreciando el filme. Me gusta la vida de Pi, me parece un filme redondo y muy entretenido, además si coges los detalles puedes ver la otra historia muy bien desarrollada, tiene una "elipsis" barbara. A mi me gustó Pi mucho más que Argo. Un abrazo.