viernes, 26 de julio de 2013

Only god forgives.

La siguiente crítica contiene datos claves sobre la resolución de la película.




 

Crítica.
["Only god forgives", N. W. Refn - 2013]


Luego de su consagración con "Drive", la joya de culto que puso a Ryan Gosling a hacer silenciosas maravillas detrás del volante, Nicolas Winding Refn retornó a sus orígenes sombríos y fuera de lo popular. Fue un retorno justo y merecido, pues sus logros debían obtener una recompensa. ¿Qué mejor para un artista que la posibilidad de hacer libremente lo que quiere? Claramente, con el respeto de la crítica y la consideración de una generosa porción de público, no tenía demasiadas opciones. La primera, era potenciar "Drive" con una obra que repitiera las fórmulas, que intentara copiar lo positivo, corregir lo negativo, y perfeccionar lo estrenado. Por supuesto, con un presupuesto mayor. Pero hubiera sido un escape fácil, limpio, de esos que al autor parecen aburrirle tremendamente. La segunda, era crear una obra distinta, pero respetando su estilo. Nada fácil, pues su estilo nunca se caracterizó por su simpleza. Aun así, estrenó "Only God forgives", protagonizada también por el as del cine independiente (Gosling), escoltado por la gran actriz Kristin Scott Thomas. A grandes rasgos, puede decirse que la trama gira en torno a dos hermanos, uno de los cuales es asesinado tras violar y matar a una prostituta menor de edad. La madre viaja a Bangkok a exigirle a su hijo que mate al asesino de su hermano. Sin embargo, las cosas se complican cuando su hijo se niega a matarlo, considerando que sus acciones estuvieron justificadas de algún modo, y cuando un policía se mete de lleno en escena impartiendo justicia por mano propia. Así, quedan formados dos bandos, inaugurando un ida y vuelta de salvaje venganza que acabará inexorablemente en tragedia.
La obra puede analizarse desde dos planos, uno subordinado al otro. El primero, es el plano formal. El segundo, un plano hipotético y especulativo. A partir del primero, puede decirse que "Only God forgives" es una historia oscura, siniestra, sobre el efecto dominó que describe de forma precisa la violencia. El esquema es el del ajedrez humano: las piezas van devorándose/exterminándose entre ellas hasta que finalmente queden los sobrevivientes. Es, en cierto modo, el mismo esquema que estructura su anterior producción (con dos bandos que se destruyen mutuamente). Se trata de una narración lineal, que comienza enfocándose en la primera pieza que cae (la prostituta, el motor que pone en marcha la irremediable ola de violencia) y sigue progresivamente hasta llegar a la última. En ese sentido, se trata de un drama de suspenso clásico, con un gran trabajo en la construcción de los ambientes y una sobresaliente labor de iluminación, con grandes momentos, algunos bastante sangrientos, aunque es muchísimo más lo que se omite que lo que acaba mostrándose. Con esa lógica, es una obra apta para cualquiera: breve, concisa, intensa, bien hecha, muy bien actuada y entretenida. Ahora bien, está el segundo plano, el de las profundidades. Se trata de una dimensión inferior, atenta a las particularidades, a los pequeños gestos, a las mínimas rupturas del orden de lo normal, a la mitología que (nuevamente) gira alrededor de los personajes principales. Se trata de una dimensión que no es necesaria para una comprensión global del filme (es completamente inteligible, después de todo), pero sí para quien esté dispuesto a intentar dar respuestas a los pequeños misterios que se cuelan en esa narración lineal a la que se ha hecho referencia anteriormente. En esta segunda dimensión, nos encontramos con una estructura laberíntica. Pasillos fundidos en el espesor de la oscuridad, pequeñas luces enrojecidas que guían a personajes que ya están perdidos, porque todo ya está dicho. La sentencia ha sido dictada desde el momento de la primera muerte (que no aparece en la obra, pero que se menciona), y persigue como una enfermedad a todos los hombres y mujeres que conforman el entorno del primer hombre que ha manchado sus manos de sangre. Una ambientación que remite de manera directa a "Imperio" (Inland Empire) de David Lynch, del mismo modo que sus elipsis remiten a otra obra suya, la también fabulosa "El camino de los sueños" (Mulholland Drive). Si bien el encadenamiento de muertes está presente, pues es inevitable, aparecen de manera esporádica algunas escenas que no tienen explicación, pero que claramente denotan un desacomodamiento del tiempo o del espacio: o bien se trata de realidades paralelas, o de recursos cinematográficos que crean un paralelismo (como la violencia y el sexo) entre momentos que han ocurrido en lugares y tiempos diferentes. Esto le da un aire surrealista mucho más intrigante, pues en numerosas oportunidades fuerza al espectador a intentar responder los acertijos por adelantado cuando, luego, se percata de que jamás habría sido posible, pues tampoco es posible luego de acabada la función. También está, como un accesorio divertido en este juego de luces y sombras, la cuestión de las identidades: si hay un personaje enigmático, éste es el del policía. Su función en la obra es prácticamente imposible de definir. Sí pueden tenerse en cuenta algunas cosas: en primer lugar, que no hay verdaderos motivos para creer que sus móviles tienen que ver con la venganza; en segundo lugar, que sus apariciones nunca son solitarias, siempre está escoltado por alguien (y por lo general, por un policía que sí está vestido como tal); en tercer lugar, su frialdad a la hora de llevar adelante los crímenes, su tranquilidad para deambular por escena, lo hace ver poco humano; en cuarto lugar, que sea quien sea, o lo que sea, es muy respetado (recibe la atención de sus pares, y el cortés saludo de los boxeadores cuando ingresa al lugar donde entrenan); en quinto lugar, que su manejo de las armas no está determinado por el azar, sino por una causa puntual (las mutilaciones no son arbitrarias, cada extremidad u órgano tiene una función específica, un uso, que ocasionalmente es perjudicial). Entonces, ¿quién es? ¿Un alter-ego de ese policía que siempre observa sus muertes (reproduciendo el tan conocido juego de "policía bueno / policía malo")? ¿La conciencia del perturbado personaje que interpreta Gosling? ¿Una representación diabólicamente humana (“es hora de conocer al diablo”, dice un personaje) de la ley, que actúa equilibrando la balanza entre el crimen y el castigo? Nuevamente, es imposible dar una respuesta correcta, pero este último interrogante puede acercar a quien se lo haga a una posible verdad. Si uno retorna a esa primera muerte que se omite (en una clara adaptación de Edipo Rey, de Sófocles), puede notar el énfasis que su madre, quien la relata, pone en la frase "lo mató con sus propias manos". Manos que parecen ser, en un inicio, puro fetiche del director, pues abundan primeros planos de sus manos en movimiento, atadas, o cortadas. Son esas manos las que dan sentido al final (después de todo, ¿por qué debe pagar un precio si no ha hecho nada dentro de la película? ), las que explican qué clase de precio se está pagando (el crimen de Layo), qué otro crimen puede estar escondiéndose (el vientre hinchado de una Yocasta, cuyo vínculo con sus hijos exuda misterio, y va mucho más allá de la relación que tenía –por ejemplo- Jacki Weaver con su familia en "Reino animal"), y qué rol puede estar ocupando este policía dedicado a cobrar el precio justo.
Y así, el espectador puede pasar un día entero escribiendo suposiciones, una debajo de la otra, y argumentándolas. Cada una, seguramente, sea interesante a su modo. El cine es democracia pura, y las lecturas son múltiples. Refn dota su "Only God forgives" de sustancia abundante y espesa, de esa que parece multiplicarse como en la meiosis, y desafía a la audiencia a desenterrar todo aquello de valor que eclipsa su plano formal, estéticamente impecable, potente y arrollador, que ya es en sí solo una gran película. Una obra vertiginosa, una reflexión abstracta, teórica y apática de la violencia, que difícilmente deje indiferente a quien la vea. Muy probablemente divida las aguas, y eso es genial. ¿Acaso debe repetirse que el cine es democracia pura? En ese sentido, Refn merece muchos aplausos. Su trabajo, de una prolijidad que jamás traiciona las inclinaciones estéticas de un fanático de lo oscuro, consiste en montar una tragedia contemporánea (con todas las características inherentes al género) capaz de dejar intranquilo al espectador, incluso molestarlo, ofenderlo. Es cine que te hace cosquillas en la planta de los pies: placenteramente chocante.
Puntuación: 8/10 (Muy buena)

6 comentarios:

Emilio dijo...

Excelente crítica Rodrigo. Yo estoy, en cuanto a valoración, un escalón por debajo que tú. No perdono a Refn las similitudes con Valhalla Rising, que son muchas. También aplaudo que vuelva a su estilo habitual y no siguiera el camino que todo el mundo le marcó tras Drive. Me ha dejado sensaciones encontradas. Muchas positivas. Su final es excelente. Es una película muy interesante. Está condenada a vagar pero también al amparo de un reducido grupo de seguidores. Me encuentro entre ellos. Un abrazo.

Pablo Martinez dijo...

Me gusta como escribis, y las ideas que tenés. Sólo te aconsejaría que pruebes sintetizar un poco más las ideas, para que sea más fácil llegar a la intención de lo que querés decir. No por la duración del texto, sino por como tardás en cerrar una definición. Está muy bueno todo lo que decís, me gustó mucho la crítica y por supuesto me apunto para verla porque me encanta Winding Refn, solo quería compartir eso con vos, de forma constructiva, espero que no te moleste porque es con la mejor intención :)

Un abrazo grande! Nos leemos

Anónimo dijo...

Excelente critica. Recien termino de ver la película y comparto muchas de las apreciaciones formuladas. Me parecio una película que admite multiples lecturas y eso la hace aun mas interesante. Habia leído criticas muy fuertes hacia la violencia de la película pero concuerdo que si bien hay un par de escenas explicitas, resulta mas perturbador lo que no se observa. Bien por Winding Refn que sigue haciendo de las suyas. Abrazo

Anónimo dijo...

Película ampulosa, pretenciosa, vacía en su belleza formal. No le aconsejo a nadie su visionado. Es una completa pérdida de tiempo: 3 puntos.

Anónimo dijo...

Buena crítica, aunque no estoy de acuerdo cuando dices que se omiten la mayor parte de escenas violentas, más bien se ve casi todo y puede llegar a ser muy desagradable si no se tiene buen 'estómago'. Muchas gracias por el texto.

Anónimo dijo...

A nadie le importa su comentario.