miércoles, 24 de julio de 2013

Spring breakers.



 
Crítica.
[“Spring breakers”, H. Korine – 2012]


Los jóvenes son un público que concurre a las salas de cine en masa, con serias dudas de qué ver (que los llevan, por lo general, a tibias producciones encasilladas en el género del suspenso o del terror). Son, por supuesto, un gran punto de referencia para las productoras de cine. De ahí, que la proliferación del cine de terror con cámara en mano, las secuelas de clásicos de los años 90, y las comedias vulgares con episodios descabellados hayan dominado casi por completo la oferta cinematográfica. Me pregunto si reparará la juventud en "Spring breakers", una comedia dramática dirigida por Harmony Korine que bien puede considerarse una película comercial dado que, en su elenco, tiene a Vanessa Hudgens y a Selena Gómez. Esto, sumado a los posters publicitarios que muestran playas, arena y ropa de baño, rápidamente podría convertirse en un imán. La atracción es inevitable: es muy probable que algunos jóvenes, aun si no contemplan la posibilidad de ir a verla, acaben siendo arrastrados por su entorno. Después de todo, no todos los días estrena en salas de cine una película de Korine protagonizada por dos estrellas adolescentes cuyo talento ha sido cuestionado por todo aquel que no se considere fanático de Mtv, es decir, dos estrellas cool. En sí, supone una suerte de revolución cinematográfica juvenil, la adaptación de casi todas las miniseries que la mencionada cadena televisiva reproduce a diario sobre ciudades costeras y niños ricos o consentidos.
Las apariencias, sin embargo, pueden llegar a ser decepcionantes. Quien se espere una película fácil, debe buscar en otro lado. "Spring breakers", que parte de una premisa sencilla (un grupo de amigas capaz de todo por emprender un viaje que las aleje de la rutina y las sumerja en un universo de fiestas, color, música y diversión), realiza una reflexión intensa sobre la plasticidad de la vida y sobre el carácter transitorio y perecedero de las ilusiones adolescentes. Hay un momento bisagra en el filme: estas cuatro muchachas son detenidas por posesión de drogas, y liberadas por un sujeto poderoso, joven, que les promete todo lo que ellas pretenden de las vacaciones de primavera. Su interacción con este sujeto ofrece un plano de mayor profundidad al relato: la posibilidad del amor, digamos, ya no sólo de un buen momento. Ahora bien, uno puede sentir en el aire el deseo de los personajes de hacer eternas sus vacaciones espirituales: concurren a un colegio que las aburre terriblemente, y que no las completa; sin embargo, abrirse a una nueva vida lejos de casa, sobreviviendo a costa de riesgos y gozando de los vicios de la buena vida, es un horizonte que (en un principio) no parece demasiado lejano. De hecho, antes de su estadía en la prisión, es cercano a la realidad. ¿Qué sucede después? Simplemente la desnaturalización de la plenitud, el cuestionamiento (parcial) de su situación actual, y las renuncias (de algunas) a un lifestyle que sugiere que nada es gratuito.
Luego se superpone una historia de corte gansteril que, a decir verdad, parece ser la menos interesante. No obstante, es una de las que más contribuye al mensaje final. Esa amistad inquebrantable entre el personaje que encarna un James Franco casi irreconocible (al menos a simple vista) y el "rey de la calle", finalmente, se quiebra. No sólo eso: esa ruptura se convierte rápidamente en enemistad. Ahí, es donde se produce la segunda decepción de las advenedizas: la primera, claramente, es la de los vicios, como las drogas, el sexo, que imponen a través de la ley una serie de reglas y limitaciones de uso; la segunda, es la de las relaciones humanas, la amistad y el amor, tan transitorias como cualquier otra cosa del universo material. Korine pone todos los acentos en esta cuestión, tal vez demasiados, pero al menos son suficientes para dejar en claro que nada es para siempre. Y esa frase tan repetida a lo largo del filme, "Spring break forever" (vacaciones de primavera para siempre), se convierte en una de las más grandes ironías. Después de todo, hasta las estaciones se acaban.
Algún espectador dirá que "Spring breakers" refresca lo que muchas películas ya han mostrado, y no estará equivocado, pero no estará teniendo en cuenta las marcas que la aísla del resto. En primer lugar, difícilmente halle una mezcla tan sutil de cine comercial y cine de autor: por lo general, suelen ser un fracaso. El incluir actores populares en trabajos más serios (como Zac Efron en "The paperboy", para mencionar un caso reciente), es una estrategia muy usada, y que rara vez sale bien. Acá, se destacan las dos estrellas antes mencionadas, Hudgens y Gómez, ofreciendo una cruda interpretación de la que, posiblemente, no estén enteradas. Es muy posible que ni siquiera supieran qué quería transmitir el director, pero el resultado finalmente fue más que positivo. Vanessa Hudgens, si quisiera, podría asegurarse un futuro sólido en el cine independiente. Volviendo a la mencionada mezcla: no es la típica película que protagonizarían estas actrices y, pese a la estética de videoclip, a los rayos de luz y a las imágenes costeras, se acerca más a una obra del cine europeo, incomprendida e invisible. En segundo lugar, hay un soberbio manejo del ritmo. Esta parábola sobre la vacua esencia de las cosas que hacen a uno feliz, indudablemente, se pasa volando. Tiene un ritmo acelerado que continuamente está captando el interés de la audiencia, comprendiéndola, consintiéndola, y mezclándola con secuencias inolvidables que dinamizan la narración. Finalmente, aquello que la realza sobre cualquier otro ejemplar, es el insidioso uso del humor: pura ironía y sátira. La combinación de imágenes en slow motion con la voz en off del personaje de Selena Gómez comunicándose con su abuela y detallándole algunos aspectos de su viaje (los que pueden contarse, al menos), reflejan la ingenuidad en estado puro. Es, por varios kilómetros de distancia, la mejor escena de la película. La ironía materializada en una secuencia inolvidable, entre tantas otras secuencias inolvidables que la convierten en una joya de culto y en un referente juvenil ideal: en ese sentido, una digna sucesora de "A los trece".
Puntuación: 8/10 (Muy buena)

1 comentario:

Omar Cáceres Cáceres dijo...

Me hizo recordar mucho a "Kids", que Harmony escribiera justamente. Al igual que "Ken Park", cintas que exploran esa crudeza de la juventud norteamericana, que le importa demasiado vivir el día a día sin pasar en el futuro ni en los adultos. Y es cierto lo que escribes, es una película que decepcionará a los que esperan ver una historia convencional, con las típicas imágenes de sexo, chicas desnudas y playa. Me sorprendió gratamente esta película y me quedo con el personaje de la Hudgens, porque me creí su actitud.