domingo, 22 de diciembre de 2013

Gravedad.



 
Crítica.
Gravedad, A. Cuarón – 2013.


Valiente reflexión sobre el valor de la vida humana. Alfonso Cuarón, el alabado director de Niños del hombre y de la producción mexicana Y tu mamá también, dirige una odisea en el espacio haciendo uso de las tecnologías del siglo XXI. Este subgénero de acción espacial, que ocasionalmente pertenece al más amplio género de aventuras, tiene su máximo referente en la magna obra de Stanley Kubrick, 2001: odisea del espacio. Pero Kubrick no es el único punto de comparación al que recurrimos los cinéfilos, en parte porque no es justo (las separan casi cinco décadas y un avance tecnológico inconmensurable), en parte porque sus planteos tienen una graduación distinta (aunque en el fondo hablen de lo mismo). También están los aportes de Duncan Jones, Moon, y de Ron Howard, Apolo XIII. Principalmente resulta ser esta última la mayor fuente de inspiración para el dúo de guionistas, padre e hijo, Alfonso y Jonás Cuarón. 

Tomando los alrededores de la Tierra como escenario, esta obra se caracteriza por una gran virtud. Logra que una mínima unidad de espacio dé la impresión de ser inmensa, y consigue que una locación fija se torne dinámica. En sí, la levitación de los cuerpos, los giros (que nos remontan al An der schönen blauen Donau de Strauss, por asociación inconsciente), incluso esas breves caminatas espaciales, ofrecen una ilusión de vastedad. Son recursos engañosos, pues la acción propiamente dicha tiene lugar en nudos espaciales. No obstante, podrá argüirse que nada es estático en el espacio. Todo está en constante movimiento. Por otra parte, es por ese motivo que las partículas más inofensivas pueden volverse un peligro. Ni siquiera la exactitud de los cálculos, ni la aplicación más rigurosa de las propiedades de la Física, pueden contra las eventuales desgracias, que constituyen el motor del largometraje y el enemigo que pone a prueba la resistencia (física y espiritual) de una heroína en el umbral de la resignación.

Gravedad puede ser reconocida como una amalgama de recursos técnicos, efectos visuales de primera categoría y una actuación impresionante de la mejor versión de Sandra Bullock que jamás hayan visto (supera ampliamente sus performances en Tan fuerte y tan cerca, Vidas cruzadas, o Un sueño posible). Ofrece un espectáculo de calidad, refiriéndose al espacio no con un lenguaje astronómico, sino más bien como un estado de ánimo. A simple vista, puede parecer tonta (por lo lógica que es) la comparación entre la soledad y lo espacial. Sin embargo, un guión con apenas unas pocas palabras y situaciones (los residuos dispersándose a gran velocidad, y poniendo en jaque la misión de los protagonistas), halla en esa simple comparación una columna vertebral a la que fijarse. Habla sobre eso, crea un campo simbólico (la gravedad cero, lo infinito, lo silencioso, en contraste con lo gravitatorio, lo finito y lo bullicioso) como el refugio de una mujer triste.

Cuarón desafía las leyes y se enfrenta a grandes dificultades. Parte de una historia muy sencilla, que está al borde de no poder ser considerada una historia, sino la descripción de un simple suceso. Carga en los hombros de Sandra Bullock todos los golpes emocionales del filme, aun cuando no se mete de lleno en ellos, ni termina de configurar la psique de su protagonista. Busca desesperadamente romper con los silencios incómodos que su propia premisa le impone, inventando interlocutores (como la reaparición del astronauta en tiempos de renuncia) y extrayendo más ases de su manga de los que pueda llegar a hallar en un mazo, algo que irrita y sorprende en partes iguales. Gravity es tan impactante, y logra resolver los conflictos de una manera tan satisfactoria, que compensa cualquier tipo de falencia. Su creador experimenta y demuestra que puede ser ingenioso aun cuando el género tiene tantas limitaciones. No es sólo un conjunto de hombres que flota y dice estupideces. Tal vez sea exagerado aducir, en el extremo opuesto, que se trata de una propuesta filosófica sobre la existencia. Pero en los términos en que hoy se maneja el cine, es decir, en términos de industria, es un producto deliberadamente diseñado no sólo para el consumo mayoritario, sino también para conmover los paladares más exquisitos. Un trabajo diferente, arriesgado y sólido, de visionado obligatorio para los defensores del tan denostado género de aventuras, y una oferta a considerar para aquellos que no sepan a qué película enfrentarse.

Puntuación: 7/10 (Notable)

1 comentario:

Mario Salazar dijo...

Buena critica, te felicito, aunque es bastante entusiasta, yo no la hallo tanto filosófica, pero tiene una trama existencial pequeña que se pega al artificio, lo engrandece desde lo preciso sin aspavientos, y eso lA hace una buena opción, creo que es un gran viaje del cine, también la elogio, es buena. Y feliz navidad ya que estamos por la fecha. Un saludo.