martes, 8 de enero de 2013

El exótico hotel Marigold.



Crítica.

“El exótico hotel Marigold” [“The best exotic Marigold hotel, J. Madden – 2011]


Muchos recordarán a John Madden como el director de “Shakespeare apasionado”, esa película que muchos cinéfilos odian por haber ganado un Oscar a la Mejor Película (y otros tantos), pero que después de todo, no es tan mala. La buena noticia, es que “El exótico Hotel Marigold”, su nueva comedia dramática, es superior. Y no es que la película sea gran cosa, pues tal vez muchos la olviden tiempo después de haberla visto, pero tiene algunos de los diálogos más divertidos, ese humor de sitcom mezclado con el inglés clásico, que hace que muchos de los actores, veteranos todos (Tom Wilkinson, Maggie Smith, Judi Dench y Bill Nighy, entre los más conocidos), puedan exprimir su propio talento y hacernos pasar un buen rato. Son dos horas en las que Dench, personaje principal, relata a modo de crónica su estadía en India, en una población bastante pobre, y su residencia en el exótico Hotel Marigold, que es prácticamente una ruina. Son días de tortura para los ancianos británicos, acostumbrados todos a un estilo de vida diferente, pero todos llegan al lugar con un fin en particular. Esto es lo que abre en siete, o en ocho partes, la película: el individualismo potenciado, pues se trata de historias sin puntos en común, donde la última voluntad, la salud o el amor, son los motivos que más arrastran a estos personajes a realizar su gran viaje. Y luego está el manager del hotel, quien intenta demostrar a su madre que es independiente, y que puede sacar del hundimiento a este exótico hotel, sin puertas, repleto de animales y carente de personal.
El hecho de que no haya un punto en común, más que los ineludibles cruces entre los personajes, hace que la historia no tenga nada más que contar, aparte de la misma historia. En otras palabras, absténganse los que quieran deducir o pensar algún tipo de mensaje, pues a pesar de que insista reiteradas veces en el drama del ocaso, no lo tiene. Es una de las comedias menos mentales del año, pero aclaro, es de las que necesitan, paradójicamente, un poco de cabeza para hacer reír. Insisto, el humor es demasiado bueno para ser minimizado. Y luego está el corazón, donde la parte más dramática y seria busca generar algo. No lo logra, en mi opinión, y me parece una mala opción. Después de todo, es una comedia inteligente, que juega con los prejuicios (y los juicios) de la sociedad británica, u occidental, respecto de la oriental, o hindú. Ahí, es donde una actriz como Maggie Smith puede lucirse, aunque si vamos al caso, no es lo más destacado del elenco. Sí lo es, y esto es puramente subjetivo, Judi Dench. Parece mentira que después de una filmografía tan destacada, con muchísimos premios en su haber, ella se atreva a ofrecer una actuación impecable como acá lo hace: una mujer viuda que se da una segunda oportunidad, pese a todas las dudas y el titubeo que la suele afectar antes de tomar una decisión. Ella reina en todas las escenas que protagoniza, y en general, es la estrella del film. Un protagónico sólido y un estupendo liderazgo de esta manada de siete locos, entre los que también se destaca el gran Tom Wilkinson.
“El exótico Hotel Marigold” no es una película perfecta, flaquea en el drama y en todo lo que emprende Dev Patel, sobreactuado a más no poder, pero es una comedia para pasarla bien. Es muy difícil aburrirse a pesar de su duración, y más difícil resistirse a todos los momentos hilarantes que tiene. Madden vuelve, y finalmente es tiempo de tomárnoslo en serio. Dirige a los actores con calidad, monta un trabajo exquisito, exótico, con los vientos a su favor. Para todos los que busquen desconectarse, aunque sólo sea por un rato, del “mundo exterior”, ese que lo aqueja y lo enloquece cotidianamente, ésta es una buena opción para sentarse en la butaca y meterse de lleno en la gran ilusión de la tercera edad, más vital que nunca.
Puntuación: 6/10 (Buena)

Mentiras mortales.



Crítica.

“Mentiras mortales” [“Arbitrage”, N. Jarecki – 2012]


Las películas sobre crisis económicas se están poniendo de moda. Creo que se debe al impacto del último golpe en 2008, tras el cual aparece la inesperada secuela de “Wall Street”, David Cronenberg adapta la novela de Don DeLillo, “Cosmópolis”, y Kevin Spacey protagoniza una de las más vigorosas representaciones de la crisis en “El precio de la codicia”. Lo bueno, es que a pesar de que “Mentiras mortales”, o “Arbitrage”, trata la cuestión económica, no lo hace específicamente a una escala global (quizá de forma indirecta), sino en una unidad familiar. Estamos frente a la “familia perfecta”, intachable, ideal, y sobre todo, millonaria. Varias veces se subraya que “dos millones de dólares no son nada”, y aunque el subrayado sea un síntoma de inseguridad (por si no se entiende que la familia es rica, cosa que dudo), no cabe duda que Richard Gere es un patriarca especulativo con algo de suerte. Y digo esto, porque es imposible no comprender a la economía como un juego de ruleta, donde todo gira hasta un punto, en el que simplemente todo se detiene, y depende de la posición de cada uno de los jugadores, el que se gane o se pierda. Este hombre ha venido ganando bastante, aunque haya sido por medio de tramposas negociaciones, pero repentinamente, la suerte le juega una mala pasada. El argumento se vuelve interesante: puede ir a la cárcel por fraude, es responsable del homicidio de su amante, y su inteligente y perspicaz hija está cada vez más cerca de descubrir la verdad sobre su padre. Llega un punto, en que el protagonista se ve con la soga hasta el cuello, y trata de usar toda su inteligencia para solucionar sus problemas, siempre usando el famoso criterio de la modernidad, el del “mal menor”.
“Mentiras mortales” aparece como una obra menor, dirigida por Nicholas Jarecki, y protagonizada por Richard Gere, Tim Roth y Susan Sarandon. Y a pesar de ser pequeña y clásica, a veces más parecida a un drama televisivo que otra cosa, engancha al espectador. Las peripecias de este sujeto son interesantes, y uno quiere ver cuáles serán sus siguientes movidas, ya sea para devorar al Rey del contrincante, o para defender al suyo. Considerando que Richard Gere no es de los mejores actores que hay, puede sonar sorpresiva su nominación a los Globos de Oro como mejor intérprete: tal vez encare el personaje desde la normalidad y el costumbrismo, pero es impresionante la transformación que sufre cuando se toca el tema monetario. Basta que alguien hable de dinero o inversiones, que súbitamente se convierte en un monstruo, en un devorador que busca comerse el mundo, sin importarle la moral ni la familia. El individualismo y la alienación encarnados en un actor que generalmente ofrece menos de lo que es capaz, tal vez porque sus personajes no están a la altura de su talento (o viceversa), y que acá sorprende. Él es el corazón de la película, el antihéroe sobre el que recae toda la acción y el drama, el que debe elegir un camino entre todos los que se abren frente suyo. El resto, es demasiado chato, el rol de su esposa estorba totalmente, y apenas su hija parece volverse algo relevante en su mundo impermeable, aunque en jaque. Uno puede especular, siguiendo el rigor economicista, si “Mentiras mortales” pudo ser mejor de lo que fue, o si con un libreto más arriesgado y un elenco con figuras más reconocidas y mejor paradas en el mundo de la actuación, habría recaudado más dólares y reconocimientos. Su perfil bajo y falta de osadía, son un grave problema que debe replantearse Jarecki de manera inmediata. Estamos frente a un director y guionista capaz de introducirse en la cabeza de un depredador de las finanzas, y de hacer que Richard Gere sobresalga. Dos grandes logros.
Puntuación: 5/10 (Floja)