jueves, 8 de enero de 2015

De tal padre, tal hijo.


De tal padre, tal hijo.
Dir.: Hirokazu Kore-eda.
Año: 2013.


Crítica. 

Tardío estreno en los cines argentinos de esta tragicomedia oriental sobre la paternidad, con la marca imborrable de Hirokazu Kore-eda, cuyos finos destellos de humor, mezclados con su sensibilidad, llenan de vida un trabajo sumamente original dentro del panorama cinematográfico actual. De tal padre, tal hijo cuenta la historia de una familia económicamente bien posicionada que recibe un llamado inesperado desde un hospital. Se les comunica que seis años atrás, tras el nacimiento de su hijo, este ha sido intercambiado accidentalmente con otro recién nacido. Se les solicita, además, hacer las correspondientes pruebas de ADN y, por supuesto, en el caso de que la información genética del niño no sea compatible con sus actuales padres, concertar una reunión con la segunda familia damnificada, la que ha criado a su hijo biológico durante seis años. Un llamado que inexorablemente transformará sus vidas y los obligará a tomar drásticas decisiones en función de lo que es conveniente para ellos y, más precisamente, para sus hijos. 

Puede decirse que esta película es un intento de reconciliar dos géneros opuestos, que muy pocas veces se mezclan de manera apropiada: la comedia y el drama. No es necesario aclarar que todo lo que se desprende de una situación así, tan repentina y grave, no puede tomarse a la ligera. Más aun cuando hay dos familias implicadas, pues si se toma una decisión que sea equilibrada en relación a las dos partes, se deduce que ambas tendrán que renunciar a uno de sus hijos (sea ya el biológico, sea ya el putativo). Pero el gran director, responsable de grandes obras como After life y Un día en familia, ambas reseñadas en este sitio, y otras como Nadie sabe, sabe muy bien qué hacer con estos dramas íntimos y familiares, y por lo general apela a recursos humorísticos, rara vez exagerados, que descomprimen el componente trágico. Aportan la comicidad las diferencias de costumbres y clases sociales que existen entre las dos familias: una de clase trabajadora, otra de clase media-alta (aunque no menos trabajadora, pues el patriarca es un hombre que se desvive por su empleo como arquitecto). Las colisiones entre los dos padres de familia, incluso sus conversaciones más cotidianas, son dignas de destacar. Aun cuando parezca que la comedia eclipsa los verdaderos móviles del filme y que la gracia costumbrista va perdiendo la sutileza característica a priori. 

Pero es Hirokazu Kore-eda, un maestro a la hora de construir escenas. Sabe que un movimiento en falso puede cambiar la percepción que la audiencia tenga de la obra en su totalidad. Y sabe que un movimiento positivo puede alterar favorablemente la opinión de los espectadores. En medio de una profunda reflexión acerca de lo que implica ser padre, de lo que implica ser hijo, y del debate entre lo biológico (genético) y lo adquirido (sociocultural), en el que por fortuna toma partido, está ese tramo final que a veces deja sin aliento, que conmueve profundamente, y que canta a la unión en los momentos adversos, al perdón y a la posibilidad de reencontrarse uno consigo mismo y con el entorno familiar. Uno de esos títulos que rara vez llega a las carteleras y que, por su calidad, por todo lo que ofrece al nivel de la razón y de los sentidos, por su original premisa y por su estupenda ejecución, por esos intérpretes que convierten lo inverosímil en algo creíble y desgarrador, hay que aprovechar. 

Puntuación: 7/10 (Notable)

1 comentario:

Arion dijo...

Ojalá que se estrene pronto en Perú.

Leí tu post resumen del 2014 y me pareció muy bueno, yo también hice un post similar en mi blog sobre las películas del 2014.

Saludos.