domingo, 22 de febrero de 2015

A propósito de Relatos Salvajes y el Oscar.

Relatos Salvajes y el Oscar.

La última película de Damián Szifrón, titulada "Relatos salvajes", viene dando vueltas desde su estreno en el prestigioso Festival de Cannes, en el que no obtuvo reconocimientos del jurado, pero sí una gran ovación. Muchos intuían que sus diálogos ácidos y la extravagante resolución de sus conflictos podría darle el premio al mejor guión. Pero un año antes, una producción china de características similares, titulada "A touch of sin" (película dividida en cuatro episodios protagonizados por personajes que pierden el control y que ven en la violencia una ruta alternativa para alcanzar la plenitud) se llevó ese premio, y todos sabemos que Cannes no premia dos años seguidos al mismo libreto. 

Aquello fue en mayo, tres meses antes de un accidentado estreno comercial en Argentina. ¿Por qué accidentado? Porque fue postergado una semana, una movida estratégica que generó aun más expectativas y ansiedades entre los espectadores locales. Luego ellos respondieron con una generosidad impresionante, permaneciendo hasta el día de hoy en cartelera cinematográfica, aproximadamente durante veinticinco semanas. En La Plata, se recuerdan pocos casos de obras que lograran sobrevivir tanto en cartelera: los casos más recientes y conocidos fueron la española "Volver" y la también nacional "Elsa y Fred". Pero hay más: "Relatos salvajes" no tardó mucho en convertirse en la obra nacional con mayor convocatoria en el país. A eso ayudó no solo el mérito propio de la película, una obra hecha para la gente (la violencia complace a las masas, o pregúntenselo a Quentin Tarantino), sino también la amabilidad de los medios de distribución clandestinos. La piratería hizo estragos en la Sony Pictures Classics (dicho sea de paso, la encargada de traer muchos de los mejores títulos del año), pero "Relatos salvajes" apareció recién en la red en el mes de febrero, casi medio año después de su estreno en Argentina. 

¿Cómo se explica el entusiasmo? Del mismo modo que en Una Locura de Película hemos intentado explicar la pasión que despertó "Whiplash: música y obsesión": Szifrón le da a la gente todo lo que quiere ver. Un compilado de situaciones cotidianas (caso Darín, caso Sbaraglia, caso Rivas) mezcladas con otras situaciones más extraordinarias (caso Martínez, caso Grandinetti, caso Cortese), pero las seis, en conjunto, explosivas. De algún modo u otro, todo lo que en la vida real se reprime, acá estalla. Y el placer de ver el estallido en pantalla, de ver materializarse lo prohibido, de ver consumarse el pecado, es innegablemente atractivo. De ahí que algunos detractores mal intencionados culparan al joven Szifrón por ser la causa única de ciertos actos vandálicos. Puede ser que existiera una relación entre la película y estos actos, pero la culpa no es del director: es de los vándalos. Siempre. 

La obra pasó por otros festivales menores en los que recibió más ovaciones. Tratándose de una película tan universal, cualquier individuo puede sentirse identificado con algún personaje: los infieles, los que están hartos del sistema, los que se vengan del abuso emocional, etc. La National Board of Review le dio un reconocimiento, el de mejor película de habla no inglesa, quizás el más importante que recibió en la temporada de premios. Los cóndores de plata volaron hacia Szifrón del mismo modo que la fama. Una fama que en Argentina ya existía gracias a sus trabajos previos en cine y televisión, pero que fuera de las fronteras no era tal. También fue nominada en alguna otra entrega de premios, como los Satellite awards o los Critics' choice awards, sin éxito. Pero el hecho de que una comedia explosiva y popular tuviera tanta repercusión es más que destacable.

Poco a poco, el desfile de cámaras y flashes va llegando a su fin. Se va preparando el aterrizaje de la película en dvd, que seguramente se venderán a precios altísimos (pero se venderán, a fin de cuentas). Ya no hay muchos premios que dar (tal vez los BAFTA, los "Oscar británicos", en un año, le den un reconocimiento tardío como ya han hecho con "El secreto de sus ojos"), la última estación parece ser Hollywood, el Kodak Theatre y esos premios amados, los Oscar. Hace cosa de cinco semanas, se hizo el anuncio de los nominados al Oscar, y "Relatos salvajes" ingresó en el quinteto, que tuvo alguna que otra sorpresa (la exclusión de "Fuerza mayor", una de las mejores películas del año). Pero de ninguna manera puede decirse que "Szifrón sacó a Östlund", porque sabemos muy bien que la Academia no premia un cine como el que hace el sueco: delicioso, verdaderamente divertido, sutil, único. El argentino se ganó su lugar: creó una de esas películas que Estados Unidos moriría por hacer, y probablemente lo haga. "El secreto de sus ojos" tendrá su remake en Estados Unidos, con un protagonista negro y una mujer en el papel de Guillermo Francella. 

El quinteto de nominados al Oscar está conformado por:
1) "Ida", película polaca en blanco y negro, ambientada en la década de 1960, que critica al comunismo pero habla bastante del nazismo y se centra en el catolicismo. Ejercicio artístico-intelectual y bastante desapasionado, que en la crítica estadounidense despertó cierta nostalgia. Sobre todo en los críticos mayores de ochenta años. Quizás setenta. Película de Pawel Pawlikowski, que sabe dirigir a actrices británicas (ya lo hizo con Emily Blunt), algo que suele jugar a favor. Los europeos la amaron, pero ese es el problema: cuando la aman los europeos, la Academia comienza a sospechar. Porque a los europeos les encantan las cosas lentas en las que hay que pensar. A los académicos no. Y aun durando menos de una hora y veinte, "Ida" es la película más aburrida de las nominadas. Insisto: los críticos la premiaron, pero la industria puede esperar una película más llamativa para reconocer a Polonia, un país que todavía no tiene estatuillas. Y eso que tienen a Wajda.

2) "Timbuktú", co-producción franco-mauritana de la que poco se sabe porque no se estrenó. Los españoles, más afortunados, pueden hablar por mí. A juzgar por los adelantos, es la clase de película dura e insoportablemente violenta y cruda, bien trágica. Parece seguir la línea de la canadiense "Rebelle", o de casi todo el cine que se hace en Oriente medio sobre conflictos de Oriente medio. El hecho de que no haya sido premiada en Cannes (sostengo la teoría de que los premios en Festivales te quitan oportunidades de ganar el Oscar) le puede jugar a favor. Ayer ganó siete premios de la Academia de cine francés, incluyendo un reconocimiento a la mejor película, a pesar de ser una producción mayoritariamente africana. Claramente dejó un buen sabor de boca a pesar de todo.

3) "Leviathan", película rusa subsidiada por el ministerio de cultura y censurada por el ministerio de cultura. ¿Paradójico? ¿Insólito? Como la película. Andrey Zvyagintsev es un maestro del séptimo arte, siempre apostando por el silencio y por la fotografía, dos elementos que hablan más que sus actores. Tiene tres películas anteriores muy buenas, y esta se suma a una filmografía admirable. Es la mejor de la categoría, pero desgraciadamente es una crítica sin sutileza (o sin vaselina, como dirían los argentinos más guarros), y a Vladimir Putin no le ha hecho gracia. Aspira a ser una sátira universal, pero en realidad es una tragedia mas rusa que el vodka. Además, si hay algo que no le gusta a Estados Unidos es hundir la cabeza en polémicas. Y premiar una película anti-Putin sería fatal. Ya ese trabajo lo hizo la prensa extranjera. Esperen, en realidad hay algo que le gusta aun menos a Estados Unidos, y es una película lenta. "Leviathan" no es para nada aburrida, pero es lenta. Para paladares europeos, dirían algunos. Elitista, dirían otros. Ya Cannes la premió. ¿Y los Oscar? Sí: "Leviathan" posiblemente pierda, pero igual merece ese Oscar. Es una película fascinante en todo sentido. 

4) "Tangerines", co-producción estonio-georgiana sencilla, chiquita pero de gran corazón. Pocos actores, muchas mandarinas. Y una convivencia entre cuatro hombres: dos amigos y dos soldados, estos últimos enfrentados entre sí, y brutalmente heridos en un enfrentamiento. Es la clase de películas que ganan premios: "No man's land", película bosnia, ya derrotó a "El hijo de la novia" y "Amélie" en 2001. ¿Por qué ganan? Porque están filmadas con un estilo americano. Esta apela a las emociones y no al intelecto, está muy bien hecha, habla de un tema polémico como la intolerancia religiosa sin tomar como ejemplo un caso actual, sino un conflicto bélico con veinticinco años de antigüedad. Es una crowd-pleaser, película completamente inofensiva, interesante, corta, agradable de ver y más o menos memorable. 

5) "Relatos salvajes", co-producción española-argentina. Generó una especie de revolución en este país, como ya se ha dicho antes, y ha caído muy bien en el resto del mundo. El hecho de que sea una película "universal" le da mucha fuerza. El cine argentino está muy bien valorado en los Estados Unidos, ya tiene dos Oscar en la categoría de película de habla no inglesa, y tranquilamente podría llevarse el tercero. Película palomitera pero inteligente. Recepción positiva de crítica y público. ¿Qué puede fallar? Varias cosas. Primero: el conservadurismo de la Academia apenas está abriendo las puertas a la violencia. Quentin Tarantino fue ignorado durante años hasta "Bastardos sin gloria". Y "Relatos salvajes" no tiene mucho más que violencia y humor. Alguno se preguntará, ya que la violencia no está tan bien vista, si el humor le ofrece alguna otra oportunidad: menos aun. La comedia es un género con pocas chances en esta categoría. Por suerte, la película tiene la famosa excusa que usa Szifrón y su elenco en casi todas las entrevistas: "Relatos salvajes no es una comedia". Es evidente que los millones de espectadores que nos reímos a carcajadas con la película estábamos terriblemente equivocados. El público de Cannes debería replantearse su existencia. 
Otra cosa que tiene en contra es su estructura. Seis cortos en uno. ¿Es una película o son seis? Yo opino que son seis, ya que no tienen nada que ver una con la otra. Solo una conexión temática, que también es discutible. La Academia está acostumbrada a lo convencional. Una sola película, una sola historia.  

El periodismo hará de las suyas este fin de semana. Todos detrás de Szifrón, hoy querido más que nunca, mañana (quizá) olvidado. Todos dirán que "Relatos salvajes" es la favorita. Bueno, no lo es. Aun así, tiene grandes chances de ganar, si es que la Academia vuelve a cometer la locura de premiar a la Argentina antes que a películas mejores. Un lustro atrás, Pedro Almodóvar y Quentin Tarantino anunciaban que Juan José Campanella había derrotado a "Un profeta" de Jacques Audiard y "La cinta blanca" de Michael Haneke, dos obras maestras. Después de eso, no se le puede exigir a los votantes demasiado sentido común o un criterio decente. Y en esa línea, si se premia lo sensible y/o lo popular, todo parece indicar que Estonia y Argentina pelearán por el premio. Aunque es una categoría totalmente abierta a las sorpresas, y las cinco tienen posibilidades de ganarlo. Con todo lo que se puede decir de las películas, lo bueno y lo malo, las críticas (constructivas, siempre) para una película como "Relatos salvajes", sostengo que el pueblo argentino debe apoyar a la nominada local. Sabemos que no es la mejor, pero es nuestra.