domingo, 31 de diciembre de 2017

Resumen del año cinematográfico (2017)

La opinión general de la crítica especializada apunta a un bajón en la calidad cinematográfica de las obras estrenadas este año si se las compara con las producciones del 2016. El recuento que figura a continuación, que recoge los mejores trabajos vistos, según criterio del administrador, de alguna forma refleja esto: sólo tres títulos con fecha 2017 han conseguido hacerse lugar en el listado, mientras que los siete restantes corresponden a filmes que recién se han estrenado durante los últimos doce meses, y que, por lo tanto, no han figurado en el recuento del año anterior.
Sin muchos más rodeos, las menciones especiales (otorgadas a aquellas obras destacadas que no han logrado treparse a lo más alto del conteo) y las diez mejores películas vistas en el año.



MENCIONES ESPECIALES

Efterskalv, de Magnus von Horn (Suecia / 2015)
Divines, Houda Benyamina (Francia / 2016)
Juste la fin du monde (Sólo el fin del mundo), Xavier Dolan (Canadá / 2016)
Ma vie de Courgette, Claude Barras (Suiza / 2016)
O Ornitologo, João Pedro Rodrigues (Portugal / 2016)
Personal shopper, Olivier Assayas (Francia / 2016)
Rai (Paraíso), Andrei Konchalovsky (Rusia, 2016)
Good time, Ben Safdie & Joshua Safdie (Estados Unidos / 2017)
L'amant double, François Ozon (Francia / 2017)
The killing of a sacred deer, Giorgos Lanthimos (Gran Bretaña / 2017)
The square, Ruben Östlund (Suecia / 2017)
Toivon tuolla puolen (Al otro lado de la esperanza), Aki Kaurismäki (Finlandia / 2017)
Zama, Lucrecia Martel (Argentina / 2017)




TOP 10.

(10) The beguiled (El seductor)
Dir.: Sofia Coppola (Estados Unidos / 2017)

Un recordatorio de las grandes virtudes de Sofia Coppola como realizadora. Que tome como punto de partida la novela de Thomas Cullinan o el largometraje homónimo dirigido por Don Siegel no impide que la cineasta se apropie del material y lo asimile a un estilo propio que ha sabido formar a lo largo de los años. Prodigio estético y minado de sutilezas, la obra es mesurada y contenida. Ofrece un erotismo silencioso pero igualmente embriagador. La representación del universo femenino tiene una visión muy singular y delicada. El elenco se pone al servicio de una de las grandes voces del cine americano, que fue reconocida con el prix de la mise en scène en el Festival de Cannes. 



(9) Jackie.
Dir.: Pablo Larraín (Estados Unidos / 2016)

Era la prueba de fuego para el realizador chileno, y tenía todas las de perder: primera incursión en el cine norteamericano y con la biografía de uno de los personajes históricos de los Estados Unidos. El resultado fue más que alentador. Lejos de las convenciones del género, y con un tono más cercano a la ''mala leche'' de producciones anteriores, ofreció un equivalente a La reina, de Stephen Frears, desde el otro lado del Atlántico. La interpretación de Natalie Portman merecería un párrafo aparte. Es una obra compleja en muchos sentidos, con un tono profundamente incisivo, y uno de los estudios de personajes históricos más jugosos e íntimos de los últimos años. 



(8) Christine.
Dir.: Antonio Campos (Estados Unidos / 2016)

Indudablemente, una de las grandes sorpresas del año. Al igual que el trabajo de Larraín, también ofrece un estudio minucioso de un personaje protagónico femenino, basado en una historia real, pero de menor impacto global que la ex Primera Dama. Relata los infructuosos intentos de una periodista por hacerse visible en los diversos ámbitos que frecuenta allá por la década del setenta. Se agradece que, a pesar de lo escabroso del caso, Campos no tome una posición más sensacionalista. Después de todo, el 'hecho' en sí no es tan relevante, ni siquiera tan interesante, como las diversas capas del personaje, y es ahí donde está puesto el ojo. La actuación de Rebecca Hall se lleva todas las palmas. 



(7) Nelyubov.
Dir.: Andrei Zvyagintsev (Rusia / 2017)

El gran maestro del cine ruso actual vuelve a la carga con su quinto largometraje, un duro y amargo relato de búsqueda de un niño desaparecido cuyos padres se encuentran en pleno trámite de divorcio. Pero la estructura tiene particularidades que merece la pena mencionar: la trama policial (si cabe el término) tiene lugar recién en el segundo acto; durante el primero, Zvyagintsev realiza un abordaje genealógico, intentando explicar la angustia del niño in absentia, a través de la conducta de sus padres, que buscan destruirse el uno al otro al tiempo que intentan construir un vínculo amoroso con sus respectivas nuevas parejas. En el medio quedan las jóvenes criaturas, rehenes de familias sin amor, de sociedades individualistas y de instituciones estatales que no brindan amparo ni ayuda. 



(6) Aquarius.
Dir.: Kleber Mendonça Filho (Brasil / 2016)

Una de las obras más estimulantes del nuevo cine sudamericano, que habla sobre la convivencia conflictiva entre lo tradicional y lo nuevo, tomando como eje las disputas en torno a un edificio, el Aquarius, que una multinacional pretende convertir en un complejo comercial. Es un drama transgeneracional, pero también un drama político sobre la memoria histórica y sobre los cambios que experimenta Brasil en la actualidad. Con una retórica poderosa y una más que convincente Sonia Braga, cargándose sobre sus hombros el peso de un personaje protagónico como el de Doña Clara, ofrece un placer para los sentidos, por su estupenda puesta en escena, su técnica precisa y su exquisito final. 



(5) Silence (Silencio)
Dir.: Martin Scorsese (Estados Unidos / 2016)

Muchos años tuvieron que pasar para que Scorsese pudiera dar a luz la obra que tanto le interesaba crear, una nueva intervención en el terreno religioso, sobre la expansión de ciertos credos y el silencio de Dios. También echa luz sobre una época y una misión de la que poco se sabe, como la de los jesuitas en Japón, hacia el siglo XVII. Es un descenso al horror motivado por la búsqueda de un hombre que se ha rendido, algo similar a lo que ocurría en el drama bélico Apocalypse now, de Coppola (salvando las distancias). Las trampas de la fe, la apostasía y la mentira sugieren que los verdaderos fundamentos de las creencias se hallan en lo más profundo de la carne y el alma humanas, y no en los forzosos protocolos que aspiran a institucionalizar y monopolizar la religión de un pueblo. Obra apasionante e inquietante del mejor Scorsese. 



(4) Fai bei sogni (Dulces sueños)
Dir.: Marco Bellocchio (Italia / 2016)

Uno de los temas que a menudo reaparecen en el cine de este gran director italiano (uno de los mejores realizadores vivos, junto a Paolo Sorrentino) es el paso del tiempo, ligado a aquello que permanece inmutable. En Fai bei sogni, el protagonista ha vivido una infancia  fracturada y adulterada, pero lo ignora. Y al hacerse grande, va reviviendo esa fractura, que tiene mucho que ver con la ausencia de la madre, de muchas maneras, como si intentara, de forma inconsciente, contener el curso del río con las manos. Con un estilo pesadillesco, habla del terror que está más allá de lo accesible, lo oculto, lo real. Lo hace desde el amor maternal, el perdón y el dolor. Una película conmovedora y preciosa. 



(3) Sieranevada.
Dir.: Cristi Puiu (Rumania / 2016)

Las reuniones familiares en el séptimo arte merecen un capítulo aparte. Y si alguien se encargara de redactarlo, definitivamente no podría faltar el más reciente largometraje de Cristi Puiu, quien tal vez sea el exponente más sólido de la nueva ola de cine rumano. Razones sobran: es técnicamente prodigiosa, claustrofóbica y asfixiante, interpretada a la perfección y con diálogos muy ácidos. Al mismo tiempo, pinta un cuadro de costumbres sumamente interesante, la excusa perfecta para retomar algunos de los temas preferidos del cine rumano de hoy, como la ley y la tradición. Una obra densa en el mejor sentido de la palabra, desafiante e inteligente. 



(2) Call me by your name.
Dir.: Luca Guadagnino (Italia / 2017)

La nueva obra del cineasta italiano ha recogido aplausos alrededor de todo el mundo. Y hay que decirlo, las ovaciones son incontestables. Uno de los logros más notables en la historia del género romántico. El desconcierto, la emoción, el dolor, la decepción, la ilusión y el ardor del primer amor pocas veces se ha representado con tanta fidelidad en una pantalla. Y la química entre los intérpretes arrasa con todo. Se toma su tiempo para que el vínculo se vaya desarrollando de forma paulatina, y envuelve al espectador en una suerte de hechizo que, por fortuna, no se estanca en discursos de aceptación ni de género, porque entiende a la pasión como algo universal. En ese sentido, no sólo es una buena opción para enamorarse: también es una inmensa obra para aprender de ella. 



(1) Manchester by the sea (Manchester frente al mar)
Dir.: Kenneth Lonergan (Estados Unidos / 2016)

Una película terriblemente honesta sobre las distintas maneras de lidiar con el dolor y la culpa, intentando salir adelante para no hundirse. Habla de las relaciones afectivas con una humanidad que sólo unos pocos maestros tienen. Y Kenneth Lonergan puede jactarse de ser uno de ellos. Además de contar con un libreto extraordinario, lleno de matices, grandes momentos y personajes entrañables, también destaca por un trabajo de dirección que puede parecer fácil, pero que resulta muy arriesgado: es profundamente sutil, atenta al mínimo detalle, al gesto, a la mirada de angustia y a la comunicación familiar. Es una obra admirable, y sirve como vehículo de lucimiento a un titán como Casey Affleck, en una de las mejores interpretaciones de su carrera. Es una pequeña gran obra maestra. 

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