sábado, 25 de febrero de 2017

89ª entrega de los Premios Oscar - Primera Parte (Predicciones)

La importancia del record.

La entrega de los premios Oscar constituye una cita obligada para los cinéfilos. En muchos casos, contra su voluntad. Nadie se atrevería a cuestionar su importancia para la cultura popular y su incidencia en el mercado. Tal es así, que no son pocos los ejemplos de producciones fuertemente denostadas por el público tras una muestra generalizada de apoyo por parte de la industria. Las catorce candidaturas que ostenta La La Land, de Damien Chazelle (el título del año, le pese a quien le pese), han recrudecido las discusiones. Este enfrentamiento faccioso entre fanáticos y haters redujo la zona gris a la mínima superficie posible, como si fuera insultante, frente a un proyecto artístico de tal envergadura, expresarse con indiferencia o tibieza. No cabe duda de que la intensidad del amor y del odio por esta cinta debe bastante a la postura de la Academia, que está luchando con todas sus fuerzas para poder contar con el titular “La La Land iguala a Titanic” el lunes próximo. Es que, con todos sus defectos, Chazelle rodó la obra que tiene hablando a todo el mundo, y tampoco hay que quitarle mérito a eso. Lo que no quita, por otra parte, que un número tan alto y tan borgiano como el catorce resulte escandaloso y exagerado.

Cuando se anunciaron las candidaturas, muchos se ruborizaron al ver cómo Emma Stone formaba parte de un quinteto que no contaba con Amy Adams, Sonia Braga, Taraji P. Henson, Rebecca Hall ni con un buen puñado de otros nombres de grandes intérpretes femeninas. También se rieron, de manera involuntaria, cuando reconocieron su diseño de vestuario, que poco tiene de sobresaliente (más allá de las estadísticas, completamente desfavorables para diseños contemporáneos). La candidatura a montaje sonoro hizo que muchos se preguntaran si se trataba de una broma (no lo era). Tampoco fue chiste la nominación de Chazelle como libretista. La Academia se pronunció con seriedad al respecto, y no escatimó en mimos hacia una producción que homenajea a la industria (es decir, los homenajea a todos ellos, los votantes) y se retuerce en un pasado en el que crecieron muchos de los votantes más longevos.

Es posible que varios de estos académicos octogenarios (que los hay, y son muchos) marcaran con una cruz todo lo que dijera La La Land, porque la película, hay que decirlo, es una golosina para nostálgicos, y difícilmente dejara en ellos una mala impresión. También es posible que aquellos que marcaron la opción de montaje sonoro no tuvieran ni la más remota idea de qué significa o cuál es la diferencia con el rubro que reconoce a la mejor mezcla de sonido. Uno puede imaginar, también, que el humo del café empañó los lentes de unos cuantos, e hicieron garabatos en la papeleta. No importa. La Academia consiguió el primer titular: “La La Land empata las catorce candidaturas de Titanic”. También empató las de La malvada, pero eso no le importa a nadie más que a los cinéfilos, y ese público es siempre incondicional. Además, el perfil de ambas es similar, salvando las distancias. Sobre todo, porque tanto Cameron como Chazelle narran una historia de amor haciendo uso (y abuso) de la técnica. Y el resultado es, en los dos casos, memorable.

En pocas horas se conocerán los ganadores en las veinticuatro categorías. La La Land figura en trece de ellas (y, en el rubro de las mejores canciones originales, cuenta con dos propuestas, con lo que completaría las catorce tan buscadas), y existe una gran posibilidad de que arrase. Su triunfo es un hecho, pero la duda pasa por otro lado: si su cosecha será inferior, igual o superior a la decena de estatuillas. Diez son los premios que se llevó Amor sin barreras, otro musical, hace medio siglo. Pero ese no sería un gran titular, porque más de la mitad de los espectadores que vieron La La Land no saben qué es eso. Con nueve, tal vez, se perdería en un largo listado de ganadoras que, con el tiempo, fueron reivindicadas por algunos y criticadas por otros. Con once, empataría a Titanic, a Ben-Hur y a El retorno del rey, y los organizadores quedarían satisfechos con el resultado. No deja de reflejar un amor enfermizo por la película, como el de un muchacho que persigue por la calle a su enamorada. Con doce, revelaría el grado de locura (y de narcisismo) de la industria, pero la Academia bien conoce los límites del ridículo y sabe perfectamente cómo especular con ellos.

La La Land será la gran ganadora. El hecho de no molestar a nadie es su gran virtud y, en una gala que estará repleta de tensiones (discursos cruzados, iraníes maltratados y muchas caras largas), eso merece su recompensa. La pregunta es: ¿su victoria será moderada o arrasará con todo? ¿Logrará el glorioso titular? Acá, las predicciones de Una Locura de Película en todas las categorías correspondientes a largometrajes.


MEJOR PELÍCULA: La La Land.

MEJOR DIRECCIÓN: Damien Chazelle – La La Land.

MEJOR ACTOR: Casey Affleck – Manchester junto al mar / Manchester by the sea.

MEJOR ACTRIZ: Emma Stone – La La Land.

MEJOR ACTOR SECUNDARIO: Mahershala Ali – Moonlight.

MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA: Viola Davis – Fences.

MEJOR PELÍCULA ANIMADA: Zootopia.

MEJOR PELÍCULA EXTRANJERA: Toni Erdmann.

MEJOR DOCUMENTAL: Life, animated.

MEJOR GUIÓN ORIGINAL: La La Land.

MEJOR GUIÓN ADAPTADO: Moonlight.

MEJOR DISEÑO DE PRODUCCIÓN: La La Land.

MEJOR DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA: La La Land.

MEJOR MONTAJE: La La Land.

MEJOR DISEÑO DE VESTUARIO: La La Land.

MEJOR CANCIÓN ORIGINAL: "City of stars" – La La Land.

MEJOR BANDA SONORA ORIGINAL: La La Land.

MEJOR MEZCLA DE SONIDO: La La Land.

MEJOR MONTAJE DE SONIDO: Hasta el último hombre / Hacksaw ridge.

MEJOR MAQUILLAJE Y PELUQUERÍA: Escuadrón suicida / Suicide squad.

MEJORES EFECTOS VISUALES: El libro de la selva / The jungle book.