jueves, 19 de febrero de 2015

Selma.




Crítica.

Selma.
Dir.: Ava DuVernay.
Año: 2014.


Cuando hace algunos años Daniel Day-Lewis se llevaba el Oscar por interpretar al presidente de los Estados Unidos Abraham Lincoln, muchos votantes dijeron que optaron por este brillante actor ya que, cuando lo escuchaban, sonaba como el mismísimo presidente. Ninguno de estos miembros de la industria escuchó jamás hablar a Lincoln. Sin embargo, lo que quisieron decir, es que la presencia de Day-Lewis en pantalla era tan significativa, que cualquier cosa que dijera era creíble. Ahí radica la magia de una brutal actuación: le hizo creer a la audiencia que así sonaban los discursos del político. Unos años más tarde llegaría Selma, una oportunidad única e irrepetible para David Oyelowo, un actor sin dudas muy bueno y poco reconocido. Y su personaje protagónico no sería ya Abraham Lincoln sino Martin Luther King Jr., una de las causas por las que hoy los blancos no maltratan (tanto) a los negros. Siendo una de las figuras clave de la política americana de la década de 1960, logró desde el pacifismo construir un discurso convincente sobre los derechos igualitarios. Ahora bien, ¿a qué viene la mención de Daniel Day-Lewis? Pues ambos actores supieron reconstruir a Lincoln y a King no exclusivamente desde lo físico (hay muchas producciones que buscan el maquillaje perfecto y olvidan todo lo demás) sino fundamentalmente desde la fuerza del discurso. Y es esta fuerza la que guía a Selma por los peligrosos caminos de una temática que ya ha sido llevada al cine cientos de veces, y que parece haberse quedado sin aportes. Si no, pregúntenle a Oprah Winfrey, que ha producido casi todos los títulos asociados a la igualdad racial durante los últimos años.   

Ava DuVernay, directora que no es debutante pero que sin embargo resulta ser una completa desconocida para muchos, crea una obra biográfica particular, distinta, no enfocada en la vida entera del personaje sino en mostrar su psicología de una manera lo suficientemente verosímil como para poder explicar algún acontecimiento puntual de su obra pública. En este caso se trata de una marcha de protesta pacífica desde Selma hasta Montgomery, Alabama, liderada por él, y que el gobierno de Selma impide y reprime violentamente en primera instancia. Siendo una directora mujer, recuerda a Kathryn Bigelow por su habilidad para borrar todos los rastros de sensibilidad femenina y crear un pedazo de historia real dura de ver y de oír, pero sin llegar a los extremos que habitó Steve McQueen con sus cuestionables Doce años de esclavitud. DuVernay no hace teatro sobre la miseria, el dolor y la agresión, pero tampoco oculta una realidad: desde las primeras escenas, que alcanzan una intensidad que no vuelve a repetirse en ningún momento de la obra, la directora está dejando en claro que Selma habla desde la honestidad. También desde un conocimiento manifiesto, ya que el libreto, escrito en conjunto con Paul Webb, aparenta ser el resultado de un trabajo de investigación, del mismo modo que trabajaba Mark Boal, colaborador de Bigelow en cintas como Vivir al límite y La noche más oscura

La frialdad de la política, las negociaciones, la lucha de poder, los intereses propios de los actores principales implicados en el conflicto, están presentes a lo largo de las dos horas de metraje de Selma, un documento histórico más que una película, próxima al documental y lejana al espectáculo de masas. Contribuye a esto la voz furiosa de Oyelowo, una interpretación impresionante, que enuncia cada palabra del discurso de Martin Luther King Jr. apropiándose de todas ellas, sintiéndolas en lo profundo, y manifestándose (probablemente) desde su condición natural de hombre negro. Un discurso preciso pero puntillosamente diseñado por un hombre que era consciente del lugar que ocuparía en la historia. El elenco, una galería de secundarios entre los que destacan Tom Wilkinson y Tim Roth, cumple con su labor, pero dejándole vía libre al británico para lucirse como centro de atención. Hacia el último tercio de película, Selma toma una ruta equivocada, y tiende a confundirse con numerosas obras de lucha y superación. La canción "Glory", escrita para el film y ganadora de un Globo de Oro, forma parte de una estrategia para darle calor a una obra que, por su sistematicidad y su frialdad, puede ser juzgada como insensible o carente de alma. Esta mezcla desconcierta hasta que el discurso final, Oyelowo nuevamente al poder, vuelve las cosas a su lugar, sirviendo como broche de oro de una película difícil pero sumamente necesaria en los tiempos actuales. 

Puntuación: 6/10 (Buena)

2 comentarios:

magu dijo...

RODRIGO
POr tu crítica, la quiero ver, y me encantaba de Joven DANI, (recuerdo un amor en venecia, o un beso en venecia o algo asi, estaba él y en más allá de la inociencia de scorcese, con él), pero la vida de king no quiero perdérmela.
sobre biografías te cuento que me gustó la de COLE PORTER (uno de mis autores favoritos) con KEVIN KEIN y la de RAY CHARLES (nor ecuerod el nombre dle actor pero era su CLON).
Te cuento (porque ¡cómo puedo pedir este deseo) que quiero que se haga en cine la vida de NAT KING COLE (lo amo), la de GERSHWIN (DE nuevo, la que hay tiene más de setenta años, con el padre de ALAN ALDA) y me encantaría la biografía de EMMET FOX a cargo de GEORGE CLOONEY o de BEN ALFLEX, y en paralelo con la de bhaktivedanta swami prabhupada, en EE UU de los cuarentea, cincuenta y setenta, y la de EDUARD FOX ¡a quién le pido eso, ? jaja
Vimos ayer RELATOS SALVAJES, nene no está para el OSCAR eso, no me gustó, medio mamarracho me pareció, salvo por DARÍN Y oscar martínez (las únicas dos historias más o menos ) bue,
ah, vi SHE, o HER, y me fascinó, graicas a tu crítica la compré
salute nene
magú

magu dijo...

ROGRIGO
Mirá, volví porque ayer vimos SELMA, a fer le aburrió y se levantó (de la cama, jaja porque la compramos trucha), a mi me gustó pero coincido con vos, en la última parte, muy sobria, como vos decís (eso mismo pensé) parece un documental actuado más que una biografía. En realidad, se centra en SELMA porque de allí salieron las víctimas fatales perpetradas por los racistas (a negros y a blancos). OPra repite su personaje de COLOR PÚRPURA ella tenía que pegar con rabia a un racista para ser ella. Amo a NAT KING COLE, y el póbre murió en el año 65, tratá de oir TENDERLY, SWEET LORRAINE y BLUE MOON cantado y tocado por él, fue un hermoso pianista y cantante. me gustan los cnatantes negros y los músicos negros de esa época y anteriores, todos, ray charles, duke ellington, todos, sufrieron mucho los pobrecitos, pero ahora estamos todos hermanados. gracias por tu crítica (che, se pasaron de sobrios, un poquito más de música hubiera venido bien, me gustó más: EL MAYORDOMO).