sábado, 31 de diciembre de 2016

Resumen del año cinematográfico (2016)

Las nuevas formas de comunicar (y comunicarse) han relegado al mundillo blogger a un segundo plano. A pesar de la merma en el número de visitantes y, mea culpa, en el número de entradas, Una Locura de Película aspira, al menos, a preservar algunas de sus costumbres. Entre ellas, el resumen del año cinematográfico, un recuento de los mejores títulos vistos en los últimos doce meses, que incluye además otros estrenados previamente pero no vistos hasta entonces. Un nuevo año se aproxima y hacer balances es inevitable. Queda mucho cine por ver pero, tomando como base casi dos centenares de largometrajes producidos a lo largo y ancho del mundo, una cosa parece cierta: la calidad en este 2016 ha sido la más alta del último lustro. Son tantas y tan buenas películas que resulta penoso no poder incluirlas siquiera en la tradicional sección de las menciones especiales. Para no dejar de recomendarlas, van a continuación algunas: Joy (David O. Russell), Cemetery of splendour (Apichatpong Weerasethakul), The nice guys (Shane Black), Théo et Hugo dans le même bateau (Olivier Ducastel & Jacques Martineau), Elle (Paul Verhoeven), Swiss Army Man (Daniel Scheinert, Dan Kwan), L'avenir (Mia Hansen-Love) y The alchemist cookbook (Joel Potrykus)

El cine latinoamericano puede presumir de contar con varias presencias en el listado oficial. En el caso particular del cine argentino, que no ha llegado a colarse en las menciones, dos títulos destacan sobre el resto: la comedia negra premiada en el Festival de Venecia, El ciudadano ilustre (Mariano Cohn & Gastón Duprat), y la estupenda ópera prima proyectada en el Festival de Cannes, La larga noche de Francisco Sanctis (Andrea Testa & Francisco Márquez). Ambas encaran dos formas radicalmente distintas de hacer cine pero, al mismo tiempo, coinciden en su objetivo de remover conciencias. Dos trabajos que ponen la vara muy alta y que hacen de la industria nacional una máquina exportadora y sumamente competente. Mucha menos suerte han tenido las tres triunfadoras de los festivales europeos más importantes: no aparecen en el listado Fuocoammare (Gianfranco Rosi), I, Daniel Blake (Ken Loach) ni The woman who left (Lav Díaz). Sin embargo, esta última no ha sido vista hasta la fecha, por lo que podría llegar a formar parte de la próxima selección, en 2017.

Sin más rodeos, a continuación, un puñado de obras notables ordenadas alfabéticamente y, seguido a esto, el habitual Top 10 del año.


MENCIONES ESPECIALES.
(Ordenadas alfabéticamente según título original)


45 years / 45 años (Andrew Haigh, UK, 2015)
Conmovedor retrato de una crisis matrimonial en la tercera edad. Habla del paso del tiempo, la fragilidad de las relaciones (incluso las más consolidadas) y la vertiginosa sensación de perderlo todo. Un recital de sutilezas. Debe su impacto a la voz inigualable de Tom Courtenay y al efecto embriagador de la mirada abatida de Charlotte Rampling. 


Ah-ga-ssi / La doncella (Park Chan-wook, KOR, 2016)
Delicatessen sadomasoquista. Obra narrativamente enrevesada construida sobre una retórica del engaño. Está llamada a ser una de las películas que han rendido un más grandioso tributo al cuerpo de la mujer en los últimos años. Park logra un erotismo desesperado y sumamente verosímil sin ser tan explícito. Sus intérpretes son pura dinamita.


Arrival / La llegada (Denis Villeneuve, EUA, 2016)
Ciencia ficción de ideas, como le dicen ahora. De a ratos contemplativa, de a ratos enérgica; apunta a lo emocional pero, al mismo tiempo, no deja de lado los hechos científicos. Habla del lenguaje, de la capacidad de enseñar y aprender, del contacto con 'lo otro' y de cómo puede favorecer un conocimiento integral del tiempo, del mundo...


Busanhaeng / Estación zombie (Yeon Sang-ho, KOR, 2016)
La obra de zombies más estimulante en mucho tiempo. Puro ritmo a bordo de un tren donde todo puede ocurrir. El cine surcoreano ha alcanzado, este año, un nivel de calidad muy alto, y Yeon sabe jugar con el género como pocos. Además de una cinta electrizante sobre muertos vivos, es un brillante estudio de hombres al borde de la desesperación. 


Chevalier (Athina Rachel Tsangari, GRE, 2015)
Una muestra más de la originalidad de los griegos a la hora de hacer cine. Una comedia negra sobre seis hombres que se divierten con un juego en el que deben juzgarse unos a los otros en todo lo que son y lo que hacen. Valoraciones, estrategias, alianzas y traiciones, todo es posible en el marco de un divertimento que otorgará al 'mejor en general' el premio mayor: el anillo de caballero. 


Desde allá (Lorenzo Vigas, VEN, 2015)
Realismo urbano y dos intérpretes de primera categoría en un drama de pocas palabras, muchos silencios y una tensión que no da el más mínimo lugar al goce (ni de la audiencia, ni de los personajes). Afectos de alquiler, manipulación y un realizador debutante que sabe distanciarse y hacer uso de la sugerencia constante para habilitar un sinfín de interpretaciones posibles.  


Eisenstein in Guanajuato (Peter Greenaway, HOL, 2015)
La excéntrica vida (o algo que se le parezca) de Eisenstein, el prestigioso director soviético, durante su estadía en México. Comedia satírica en una suerte de Amadeus del séptimo arte. Hiperbólica representación del deseo sexual y de las libertades de un personaje histórico (y sumamente representativo de la cultura) que, probablemente, no supiera lo que era la verdadera libertad hasta llegar a Centroamérica.   


El abrazo de la serpiente (Ciro Guerra, COL, 2015)
Dos viajes, un misterio oculto en el corazón de una comunidad nativa. Dos expediciones al Amazonas cuyo objetivo era el hallazgo de una planta a la que se le atribuían poderes mágicas. Dos viajes o, tal vez, dos versiones de un mismo viaje en las que puede verse la destrucción que ha dejado, a su paso, el tiempo, la evolución de la civilización y el deterioro de la naturaleza a causa de la explotación a la que la ha sometido el hombre. O dos viajes entre tantos otros desconocidos, de búsquedas infructuosas, de conocimientos que no alcanzaron la trascendencia y que se evaporaron en el tironeo entre dos culturas que, al colisionar, se negaron a adaptarse la una a la otra, por intolerancia, miedo, o por la mera supremacía intelectual. Extenuante, agotadora, compleja e impresionante. Canto hacia lo otro, lo 'no testimoniado', lo que quedó en el camino. 


Joshy (Jeff Baena, EUA, 2016)
La revelación de Sundance. Una pequeña gran comedia dramática sobre la pérdida y la posibilidad de salir adelante con la ayuda de los más allegados. Una reunión entre amigos en una casa de fin de semana, fiestas, juegos, alcohol, lo que se dice y lo que se calla. Un reencuentro que nunca va a ser igual después de la tragedia, pero que mantiene viva la esperanza de salir a flote. Una película preciosa. 


L'hermine (Christian Vincent, FRA, 2015)
No es la típica comedia de ogros humanizados. Christian Vincent compone una cuidadosa crítica del sistema judicial del país galo en la actualidad, un sistema en el que todo es puesta en escena, performance, y en el que las impresiones muchas veces acaban imponiéndose a la razón crítica. Registro tragicómico para relatar el vínculo entre un juez huraño y una joven doctora, miembro del jurado. Exquisita.  


Midnight special (Jeff Nichols, EUA, 2016)
Otra producción notable de ciencia ficción. Un elenco brillante y una historia sencilla, sin grandes efectos ni demasiado presupuesto, deudora del Spielberg de la década del ochenta. Jeff Nichols se niega a hacérnosla fácil, y ofrece un trepidante thriller en clave de enigma, que nos arrastra durante gran parte de su metraje preguntándonos qué estamos viendo. Hasta ese milagroso plano final, Midnight special es magia pura. 


Mot naturen (Ole Giaever, NOR, 2014)
Películas con personajes desesperados que deciden hacer un viaje al interior de la naturaleza para autodescubrirse ha habido muchas, pero ninguna como esta. El filo de los monólogos en off estructuran un drama introspectivo simple pero eficaz, que habilita lecturas llamativas vinculadas a la necesidad sexual, al deseo y a la culpa. A veces, menos es más. 


Shan he gu ren / Lejos de ella (Jia Zhang-ke, CHI, 2015)
Pasado, presente y futuro. Tres momentos, tres lugares, y una historia que se abre en muchas. Un triángulo amoroso, una toma de decisiones forzosa y apresurada, y el destino de varios en juego. Melodrama inolvidable con una Zhao Tao inmejorable. Un tono repleto de sensibilidad que, sin ser demasiado sutil, agita emocionalmente al espectador. Otro de los platos fuertes del año pasado, injustamente infravalorado.


The hateful eight / Los ocho más odiados (Quentin Tarantino, EUA, 2015)
Otra deliciosa historia de venganzas firmada por Quentin Tarantino. Segundo western al hilo que reúne a ocho personas en una cabaña, en medio de la nieve y de la nada. Todo es diálogo y atmósfera, manejo de tensiones, crescendos, raccontos, y la textura tarantinesca, que no escatima en hemoglobina. Grandes personajes para el recuerdo en una cinta de casi tres horas cuyo ritmo apenas decae.  


The witch / La bruja (Robert Eggers, UK, 2015)
La mejor película de terror en muchos años. Tal es así, que su ausencia en el Top 10 debería ser prueba suficiente de la calidad que ha habido en estos últimos meses. Ópera prima avasallante, un cruce entre Shyamalan, von Trier y Haneke que acaba resolviéndose con la emergencia de una voz nueva, la de Robert Eggers, en una producción ambientada en el siglo XVII. Envolvente y sugestiva, sin sobresaltos, pero de una atmósfera escalofriante. 




TOP 10.



10. Nocturnal animals / Animales nocturnos.
Dir.: Tom Ford [Estados Unidos, 2016]

Un thriller oscuro sobre venganzas que habla de las condiciones de producción y recepción literarias. Lectores burgueses que usan la literatura para escapar de una realidad que no los satisface, escritores bohemios que usan la literatura para vengarse de quienes no creían en ellos. Dos tramas cruzadas que se responden una a la otra y que entretejen el verdadero sentido de una obra críptica como Nocturnal animals. Desde su extraordinario opening, uno no puede apartar la mirada. Es parte del contrato: beber cine y literatura para saciar una sed profunda, aun cuando sintamos rechazo hacia lo que vemos o leemos. Juego de espejos que nos involucra, nos hace partícipes y no nos deja indiferentes. 




9. Comoara / El tesoro.
Dir.: Corneliu Porumboiu [Rumania, 2015]

Porumboiu es uno de los grandes exponentes del nuevo cine rumano y El tesoro, nueva incursión en el terreno humorístico (hasta cierto punto), lo ratifica. Uno de los libretos más redondos e inteligentes provenientes de ese país. Y de cualquier otro. Lo que comienza siendo una alocada búsqueda del tesoro se convierte rápidamente en una feroz crítica al repertorio de leyes, al estancamiento del país y, finalmente, una brillante reflexión del modo en que la literatura y la cultura popular se imponen en la comprensión de ciertos episodios. La búsqueda del tesoro sólo es exitosa si se encuentra oro. Si resuelve viejos enigmas sobre el pasado de la nación, quizá no sea tan productiva después de todo. 




8. Steve Jobs.
Dir.: Danny Boyle [Estados Unidos, 2015]

La obra que merecía el gran Steve Jobs. Un drama en tres tiempos que maneja los tiempos y las estructuras del teatro y sigue los backstages de cada una de las tres presentaciones públicas de algún producto de su creación. Diálogos a la velocidad del rayo y personajes que orbitan alrededor de la apasionada figura de Jobs, delineando su carácter. No se trata de un biográfico convencional ni sencillo, esquiva todos los lugares comunes y se pone siempre al servicio de su estrella, sin juzgarlo, dejando que la acción fluya y que todo hable por sí solo. 




7. Goksung / El extraño.
Dir.: Na Hong-jin [Corea del Sur, 2016]

Tercera presencia del país asiático en el recuento. No debería sorprender, mucho menos a aquellos que ya conocen la capacidad que tienen los coreanos para explorar los terrenos de la violencia y el gore. Esta película se mueve a través de varios géneros y registros, que van de la comedia negra al terror psicológico, pasando por muchos otros intermedios. El resultado: dos horas y media que no dan respiro. Lo que, a priori, parece ser un simple policial, se abre paso en el universo de lo sobrenatural y se vuelve implacable. Tiene, al menos, tres escenas que podrían figurar entre las mejores que se han filmado en la década. Hay sangre. Mucha. Y momentos que impresionan e incomodan. Pero hay un trasfondo discursivo que compensa todo ese rechazo que ciertas imágenes puedan generar: la xenofobia, la paranoia, la fe y las determinaciones en momentos límite. Habla de lo monstruosos que podemos llegar a ser cuando estamos por perderlo todo. Quizá los extraños no sean los otros, sino nosotros mismos. 




6. The neon demon.
Dir.: Nicolas Winding Refn [Francia, 2016]

Una de las producciones más tristemente denostadas por la crítica especializada en el año. Si eso sirve para que se vuelva más visible, entonces bienvenido sea. Reseñada y analizada in extenso en este mismo sitio, se trata no solamente de una de las producciones más sobrecogedoras desde el punto de vista artístico, sino también de una de las más controversiales y desagradables desde lo que se retrata: el modo en que el mundo del modelaje (y otros tantos mundos que exprimen el cuerpo de unas jóvenes soñadoras y lo capitalizan para su propio beneficio) abusa de la ingenuidad de las advenedizas. Hay otras dimensiones de vital importancia, revisadas en la crítica, y una complejidad simbólica que demuestra que nada es azaroso ni arbitrario en el cine de Refn, uno de los más interesantes en la actualidad. 




5. Anomalisa.
Dir.: Duke Johnson & Charlie Kaufman [Estados Unidos, 2015]

Un milagro del crowdfunding. Animación para adultos que usa un curioso recurso para desarrollar una de las patologías de las sociedades contemporáneas: la sensación de monotonía que el mundo y los demás le producen. El personaje principal padece este trastorno y absolutamente todo le suena igual hasta que conoce a alguien diferente, por quien es capaz de dejarlo todo. Kaufman, guionista de algunas de las mejores películas de las últimas dos décadas, apuesta al minimalismo y entrega una obra desoladora y triste, casi desesperanzada. Retrato humano fascinante, melancólico y pesadillesco.




4. Toni Erdmann.
Dir.: Maren Ade [Alemania, 2016]

El tercer largometraje de la realizadora alemana Maren Ade también tiene algo de milagroso, pero no por el crowdfunding, sino por el hecho de haber engendrado una comedia alemana (sí, parece un oxímoron) de más de dos horas y media, absolutamente irresistible, inteligente e increíblemente divertida. Además, sus aspiraciones son de lo más nobles: hacer feliz al espectador, hacerle pasar un grato momento. De eso habla y eso hace. El personaje de Toni Erdmann, interpretado por Peter Simonischek, ya se ha vuelto un clásico. Al igual que la película, ya que, al día de hoy, ofende que el jurado del Festival de Cannes no le haya dado ningún premio. Claramente no los necesita. Las carcajadas del público son una recompensa más que suficiente. Es desopilante. 




3. Julieta.
Dir.: Pedro Almodóvar [España, 2016]

Melodrama en seco. Presenta todos los componentes del cine del manchego pero adopta un tono distinto, sin exageraciones, sin notas falsas, absolutamente comprometido con sus personajes y con la apasionante historia que cuenta. El grado de complejidad con el que se maneja desde el libreto prácticamente no tiene precedentes en su filmografía. Culebrones hubo siempre, incluso en sus mejores trabajos, pero en Julieta añade símbolos y correspondencias que, en última instancia, nos hablan de todo lo que estamos dispuestos a hacer para no estar solos. Filiaciones conflictuadas, aliento almodovariano y la experiencia de toda una vida dedicada al séptimo arte la vuelven no sólo uno de los títulos del año, sino uno de los puntos álgidos de una trayectoria intachable. 




2. Sangue del mio sangue / Sangre de mi sangre.
Dir.: Marco Bellocchio [Italia, 2015]

Dos instantáneas de Italia: la de antes y la de hoy. Dos caras de una misma moneda, con marcas que la atraviesan y que se hacen visibles en ambos lados. Marco Bellocchio no necesita demostrar que es uno de los mejores realizadores europeos vivos, pero nunca está de más que nos bendiga con obras de este calibre. Realiza una profunda reflexión sobre el paso inexorable del tiempo, el devenir del hombre, las bruscas transiciones y el lugar de la fe, al tiempo que indaga en todo aquello que queda en el medio, las zonas grises e inexploradas entre el Paraíso y el Infierno, la espiritualidad y la materialidad, la vida y la muerte, el pecado y la expiación. La constelación simbólica opera mediante correspondencias entre las dos partes e introduce, a modo de epílogo, una tercera variante que fractura la linealidad y bucea en ese cenagoso intermedio, procurando cerrar una historia que, en realidad, no se cierra nunca. El binomio luz/oscuridad estructura el espacio y recrea una paradoja del enclaustramiento. Película audaz, con escenas milagrosas, violentos contrastes, un verdadero viaje hacia un pasado que aun pervive en aquellos monumentos que algunos han olvidado y que otros todavía habitan. 




1. El club.
Dir.: Pablo Larraín [Chile, 2015]

El nuevo cine que se produce en América Latina está demostrando que puede dar batalla, y uno de los principales culpables es Pablo Larraín, joven director chileno, responsable de la obra maestra que lidera este ranking. Se trata de El club, obra necesaria, crítica, siniestra, crudelísima y sobrecogedora, capaz de asfixiar, enervar y volverse insoportable. Es comprensible que a la audiencia pueda resultarle demasiado dura, sobre todo teniendo en cuenta que recuerda constantemente que todo lo que se cuenta es real, existe por fuera de la pantalla. Es chocante, pero no hay que dejar de verla. Es compleja en muchos aspectos, sumamente ingeniosa y endemoniadamente irónica. El atrevimiento que supone adoptar el humor negro para referir episodios como los que ocultan los personajes del film deja en claro por qué a Larraín se lo respeta tanto: porque no tiene miedo a caer mal y porque confía en su capacidad para hacer un cine personal que tenga algún tipo de valor más allá de lo estético. Superlativa.   

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1 comentario:

Esteban dijo...

Muchas gracias por el listado. Vi El CLub y me pareció fantástica. Vi Julieta, buenísima. Y Goksung, loquísima jaja! Las demás me quedan de tarea. La de Winding la quiero ver hace mucho.

Un abrazo
http://politocine.blogspot.com